Este Eibar genera muchas dudas

Internada de Januzaj./JOSE MARI LÓPEZ
Internada de Januzaj. / JOSE MARI LÓPEZ

Mostró excesivas debilidades, pero mejoró tras el tercer gol realista con la modificación del sistema

JOSÉ ANTONIO REMENTERIA

Decepcionante Eibar. Su imagen fue en líneas generales muy pobre ante una Real que mostró mejor condición con y sin balón. La lacra de los goles sigue persiguiendo al cuadro armero, encaja con facilidad, lo que supone una tremenda losa. Mendilibar empleó dos sistemas, pasó del 5-3-2 a 4-2-3-1, mejor con esta segunda fórmula a raíz de recibir el tercer gol de Oyarzabal, lo que significó un antes y un después. La clave estaba en clausurar la sala de máquinas de la Real, que en la tarde de ayer tuvo a Illarramendi como cerebro. El banquillo armero reaccionó fortaleciendo el centro del campo con la salida de Sarriegi, que por cierto debutaba en Primera, el jugador del filial acompañó a Rivera y Jordán, su presencia buscaba anular el verdadero foco generador del juego realista, acertó Mendilibar. Modificó el sistema y los cambios dieron pie a a maquillar la imagen. No obstante, debe admitirse que el Eibar no está bien, no transmite sensación de fortaleza, en defensa presenta todo un ejercicio generalizado de despropósitos, la muestra fue la manera en que encajó los goles, debilidades y desajustes que fueron aprovechados por los realistas. No tiene rigor, ni orden, el Eibar careció de ideas, sin recursos, impotente, dejándose llevar por una desastrosa inercia en la que sobresalía una increíble descoordinación entre líneas. No es cuestión de poner nombres concretos porque, en definitiva, es un mal endémico que acompaña jornada a jornada.

Quiero ver la botella medio llena pero me cuesta mucho verla, tengo mis propias contradicciones, fronterizas con la creencia de que sí, de que va a salir, pero a la vez una parte me empuja a pensar en lo peor. El equipo me resulta limitado; Mendilibar trata de dar con la tecla, pero tampoco la encuentra. Hace unas jornadas, no muchas, en concreto cuatro, en Ipurua ante el Deportivo, para evitar la sangría de goles recibidos apostó por cambiar de sistema, le dio resultado relativo, ayer tras el tercer gol volvió a variar en un intento de poner soluciones, al menos maquilló la imagen y Jordán marcó el gol de la honrilla. Fue el peor Eibar que ha jugado un derbi en Anoeta, descafeinado y abrumado por su fragilidad. Algunos jugadores como Rivera y Jordán tuvieron su oportunidad de reivindicarse, pero hoy por hoy los ausentes Dani García y Escalante cuentan con su poso, es muy obvio pese a no estar tan finos. La plantilla va a tener que seguir trabajando mucho para revertir su trayectoria. Se me antoja que en el mercado de invierno, la dirección deportiva tendrá que hilar fino a la vez que confío en el retorno de los lesionados. El Eibar necesita transformarse, bien en la zaga y bien arriba. Anoeta fue testigo del prolongado bajo momento de Enrich y Capa, dos pilares que no reaccionan. Kike García es voluntad, pero no suficiente. Otra jornada en posición de permanencia pero sin eludir la incertidumbre. Los que acudieron a Anoeta vieron a un Eibar desconocido, sin esa agresividad que le ha caracterizado, muy plano, que encajó una derrota que muestra el porqué de su posición.

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