S.D. Eibar

Una dura plaza para revertir la situación

Los jugadores del Eibar, que hoy visitan al Villarreal en el Estadio de la Cerámica, se ejercitan en las instalaciones de Atxabalpe. / MORQUECHO

Un Eibar escaso de puntos rinde visita a un Villarreal que estrena técnico tras fulminar a Escribá por su mal inicio

LETIZIA GÓMEZ

El Eibar se ha propuesto demostrar hoy en Villarreal que sigue siendo el equipo duro, combativo y rocoso de siempre y que la imagen de debilidad que trasladó a su público ante el Celta fue un accidente que no le ha dejado más secuelas que la lógica decepción tras un mal partido.

Los cuatro goles de patio de colegio que recibió en su propia casa sumados a los seis que se había traído en el saco del Camp Nou, han agravado una situación que pretenden revertir en el Estadio de la Cerámica, una plaza que no es precisamente de las más accesibles, pero donde el equipo azulgrana ya ganó el año pasado (2-3) gracias a los goles marcados por Pedro León, de penalti, Kike García e Inui.

La escuadra armera ha viajado a tierras castellonenses con lo puesto y plenamente consciente de que puede acabar la séptima jornada metida de lleno entre los candidatos a bajar si no consiguen rascar algo positivo del antes conocido como El Madrigal.

Tampoco es que el 'submarino amarillo' esté para echar cohetes. Un empate ante el Espanyol (0-0) y una goleada en Getafe, calcada a la que sufrió el Eibar (4-0), han dejado patente que la paciencia de sus dirigentes es exigua y su exigencia, máxima. Al término de la sexta jornada fulminaron a Fran Escribá, el técnico que lideró de inicio el proyecto de los amarillos, y han puesto todas sus esperanzas en el joven técnico Javi Calleja, que hasta ahora estaba al frente del filial. Se estrenó en la Europa League ante el Maccabi con un empate (0-0) que no contentó a la afición y hoy debutará ante el Eibar de Mendilibar, que le tuvo bajo su batuta en Osasuna.

El técnico eibarrés se está esforzando al máximo en ponerle buena cara al mal tiempo. Sigue sin poner como excusa la plaga de lesiones que asola su vestuario, pero es evidente que limitan su margen de maniobra hasta el punto de que solo dispone de 18 jugadores para afrontar este choque y que algunos de los que viajan, como Arbilla, Jordán y Enrich, han arrastrado problemas físicos.

Y pese a todo, Mendilibar quiere trasladar un mensaje de optimismo, de ilusión y de fe en que sus jugadores son capaces de superar una situación que se ha ido complicando desde que el Eibar inauguró la Liga con un triunfo ante el Málaga.

Los problemas crecen, pero el preparador vizcaíno tiene claro que «sería un error cambiarlo todo por dos malos partidos». De modo que la base del equipo seguirá siendo la misma que ante el Celta, aunque es muy posible que introduzca más cambios que el obligado por la lesión que ha dejado a Gálvez fuera del equipo.

Arbilla parte como favorito para ocupar su puesto, aunque Lombán podría tener su primera opción de debutar. También parece que retocará el lateral derecho, dando entrada a Juncá, en detrimento de José Ángel, que ante el Celta fue sustituido tras el descanso por el técnico. Joan Jordán también podría regresar al once titular en lugar de Charles. Aunque Mendilibar ayer insistió en que no tiene previsto blindar el equipo para reducir la sangría de goles de los últimos encuentros -diez en dos partidos-, no es descartable que el técnico acabe renunciando a la figura del segundo delantero para dar entrada a un tercer centrocampista.

Un mar de dudas

Las necesidades en este partido están muy repartidas. El Villarreal llega en un clima de dudas y lleno de altibajos, en el que entre otras cosas los fichajes no han terminado de cuajar. Bacca, una de las grandes estrellas de este equipo y que llegó para suplir a Soldado, tan solo lleva dos tantos, al igual que su compañero en la dupla de ataque, Bakambu. Son números muy pobres para un plantel que aspira a estar en puestos europeos. Otro de los fichajes que no ha terminado de encajar bien es Fornals. El ex del Málaga aún no ha dado muestras de la calidad que atesoraba en La Rosaleda y que llevaron al club a apostar por su fichaje.

Otro factor que explica su mal inicio liguero son las lesiones. Si ya comenzó la temporada con dos bajas más que notables como eran las de Bruno Soriano y Mario Gaspar, poco tiempo después hubo que sumar las de Asenjo y Andrés Fernández, lo que ha provocado que Barbosa, tercer portero del equipo, tenga que jugar todas las competiciones. Sin olvidar que la marcha de Musacchio ha dejado un verdadero agujero en la zaga castellonense.

Y es que la deriva del club no está siendo la deseada. Dos derrotas más que dolorosas como la sufrida en Anoeta, por 3-0 ante la Real, o la del pasado fin de semana por 4-0 frente al Getafe, más el mal juego del equipo amarillo son algunas de las razones que han conducido al cambio en el banquillo.

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