S.D. Eibar

Un duelo de gladiadores

Cote se lanza al suelo par robar el balón. / EFE
Cote se lanza al suelo par robar el balón. / EFE

El Eibar sacó un punto en un partido de mucha disputa en la que no había permiso para el menor descuido

J.A. REMENTERÍA

Reparto de puntos. No está nada mal. ¿Que pudo ser más? Pues bien, el fútbol, la ley de la competición se rige por la realidad, con o sin justicia, simplemente por los hechos y las acciones contrastadas, no hay que dar más vueltas a lo que ha sido. Un resultado positivo, sumar todo lo que sea posible, es bien recibido. El Eibar está en buena línea. Ayer se enfrentó a un rival rocoso, como lo es el propio el cuadro armero, complicado y exigente hasta el final, que obliga a estar al contrario al máximo de su cota de concentración. No hubo un claro dominador y sí alternancias, ni Getafe ni Eibar se sobrepusieron el uno al otro, no, total equilibrio de fuerzas para resumir. Asistimos a un encuentro de lucha de gladiadores, con mucho contacto, buscando el error, segundas jugadas y marcajes férreos a los pares correspondientes, no hubo tregua ni permiso a la asociación y sí rápidos repliegues.

Un partido que se preveía de un claro cero a cero, o bien, quien marcara se llevaba los tres puntos. Hubo, claro que hubo oportunidades para desequilibrar la balanza en favor de uno u otro. A nada de empezar, Amath puso a prueba de Dmitrovic. El portero armero respondió con una excelente intervención al senegalés que destacó por rápidas conducciones. Gran actuación del internacional serbio del Eibar que tuvo otra brillante acción en el último segundo del partido a un disparo de Lacen. El centrocampista, que puede ser una de las salidas en este próximo mercado de invierno, fue autor de un potente disparo dentro del área que llevaba marchamo de gol, pero se topó con el guardameta azulgrana. Dmitrovic, además de en estas dos buenas paradas, estuvo perfecto en el juego aéreo y en todo lo que le llegó, que no fue mucho pero lo resolvió acertadamente. Este es uno de los aciertos del Eibar esta temporada, sobre todo por su rápida respuesta a la urgente necesidad de hacerse con un portero ante la inesperada y grave lesión de Yoel a escasos días de empezar la pretemporada. Hoy por hoy, Dmitrovic es garante de seguridad y firmeza.

Pero, sin duda, la acción que pudo determinar el partido fue el penalti errado por Jordán. Ayer quebró su jerarquía en el acierto. Su ejecución fue pésima. Envió el balón algunos metros por encima de larguero, se le fue el golpeo. El resto de su trabajo lo hizo bien al abrigo de Dani García. El Eibar se esforzó mucho en un partido cerrado, de permanente disputa. Las bandas no tuvieron la fluidez de otras ocasiones, el rival no se lo permitió. Me quedo con la solidez del equipo, apenas se resquebrajó, jugó como hay que hacerlo ante un rival de las características del Getafe que son casi similares a las del Eibar.

La pareja de centrales Arbilla/Paulo volvieron a responder, no se dejaron sorprender por Angel y Jorge Molina, dos delanteros que aprovechan bien cualquier descuido, que buscan la espalda, pero ni Arbilla ni Paulo se lo permitieron, atentos, compenetrados, bien al cruce y sabiendo lo que tenían que hacer en cada paso. En las funciones atacantes, Alejo lo intentó una y otra vez, pero no superó a su par con facilidad, más discreto que en los partidos precedentes, pero trabajando en la medida de lo posible en la banda con un Capa que estuvo desacertado en sus asistencias, no así en el momento de replegarse. Debo apuntar la precisa intervención de Cote en la última acción de Angel en la primera mitad. El getafense llevaba camino del área pero el armero metió el pie con tal decisión que desbarató la internada del delantero. Y mención a Enrich y Kike García en su esfuerzo.

El Eibar suma dieciocho puntos, se acerca a la veintena, un objetivo inmediato. La reacción del equipo de Mendilibar es digna de elogio, de la nada al todo, de verlo con pesimismo a verlo con optimismo. No hubo gol, pero tampoco encajó. La portería a cero es un valor intrínseco para cualquier equipo, un signo de vitalidad, fortaleza, sobre todo en esta categoría que no nos cansamos de repetirlo que cualquier error tiene sus consecuencias letales. Ahora, el siguiente reto se llama Valencia. El próximo sábado en Ipurua se presenta un equipo en alza con su técnico Marcelino al frente. Tal y como está el Eibar no lo tendrán fácil los valencianistas, pero tampoco el Girona que debe pasar por Ipurua cuatro días antes de la festividad de Navidad. El Eibar cree y espera cerrar este año con nota alta. El empate ante el Getafe suma la cifra de cuatros jornadas invicto y solo dos goles en contra.

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