S.D. Eibar

El Eibar logra su tercera victoria consecutiva a costa del Espanyol

La defensa eibarresa despeja un balón que llegaba con peligro a su área./F. Morquecho
La defensa eibarresa despeja un balón que llegaba con peligro a su área. / F. Morquecho

El Eibar suma su tercera victoria consecutiva y ya está más cerca de Europa que del descenso

LETIZIA GÓMEZEibar

El Eibar sigue su imparable escalada hacia la llamada tierra de nadie, todo un paraíso para los armeros después de haberse asomado a un abismo que amenzaba con mandarle al que hasta no hace mucho era su hábitat natural.

Hasta hace solo 15 días, a los de Mendilibar se le resistían los triunfos, se le negaban los goles y su portería era agujereada una y otra vez y así hasta 25 veces. 15 días después, la S.D. Eibar ha sumado nueve puntos de nueve posibles, ha marcado 11 goles y solo ha recibido dos.

Una metamorfosis que ha sido recibida con los brazos abiertos por una afición armera que ahora ve cómo el Eibar está más cerca de las plazas que premian con viajar por Europa que del tren que conduce a Segunda.

Y lo mejor es que los azulgranas están puntuando y ganando ante los rivales ante los que hay que puntuar y ganar. Y eso es lo que va a valer al término de la campaña, porque no hay que olvidar en ningún momento que esta es una carrera de fondo muy larga y que, como bien recuerda siempre el técnico vizcaíno, las rachas vienen y van, tanto las malas como las buenas. Esta era la fase del calendario en la que el Eibar debía acumular víveres y el Espanyol no opuso la resistencia necesaria para frenar impedírselo.

Un gol para romper el hielo

El frío quiso convertirse en el protagonista de la tarde del domingo y sí que cambió la fisonomía de la grada, donde imperaron los gorros, los guantes, las mantas de cuadros y hasta un traje de Papa Noel que lucía uno de los pocos aficionados del Espanyol que acudieron a Ipurua. Pero los dos escasos grados que marcaba el termómetro no eran el enemigo a temer por los armeros. Entrenando en Atxabalpe están más que vacunados contra las glaciaciones.

3 Eibar

Dmitrovic, Capa, Oliveira, Arbilla, Juncá (Cote, min. 50), Dani García (Escalante, min. 76), Jordán, Alejo, Enrich, Inui y Kike García (Sarriegi, min. 86).

1 Espanyol

Pau López, Víctor Sanchez, David López, Mario Hermoso, Aarón, Jurado (Melendo, min. 62), Darder, Javi Fuego (Granero, min. 54), Piatti, Sergio García (Baptistao, min. 5) y Gerard Moreno.

Goles
1-0, min.8 Kike García. 2-0, min. 37 Iván Alejo. 3-0, min. 69 Jordán (p.). 3-1, min. 79 Enrich (p.p.)
Árbitro
Muruera Montero, del coolegio navarro. Undiano Mallenco (C. Navarro). Amonestó a los locales Arbilla (m. 31), Inui (m. 35) y Kike García (m. 81), y a los visitantes Gerard Moreno (m. 15), David López (m. 67) y Mario Hermoso (m. 89).
Incidencias
Partido correspondiente a la decimocuarta jornada de Liga, disputado en Ipurua ante 4.693 espectadores.

El adversario a batir era un conjunto catalán cuyo estilo de juego no se diferencia demasiado respecto al armero en lo que a presión e intensidad se refiere, por lo que este partido requería precisión absoluta para sacar partido a cada ocasión creada, porque desde el principio se vio que iba a ser complicado crearlas.

Pero los blanquiazules no se habían inoculado el antídoto contra las gélidas temperaturas y quizás eso pudo incidir en la lesión que obligó al españolista Sergio García a tener que abandonar el césped cuando no aún se habían cumplido los primeros cinco minutos del partido. Los periquitos perdían a una de sus piezas más importantes y quizás eso les trastocó.

Al Eibar, en cambio no. La escuadra armera no se despistó. Siguió a lo suyo, moviendo el balón con paciencia, sin dejarse llevar por las prisas y sin salirse del guion marcado. Y con la inercia de su lado, no tuvo que rebuscar demasiado para encontrar el deseado botín. Y lo hizo mostrando que además de su temido juego por las bandas, también cuenta con la capacidad de hacer daño a balón parado.

Arbilla, el mismo que puso fin a una racha negativa de 444 minutos sin marcar con un gol de falta directa que abrió el camino de la goleada ante el Betis, fue también el que metió la llave para abrir la cerradura españolista. Con su preciso disparo no logró agujerear la portería porque Pau López realizó una parada antológica, pero el rechace cayó a pies de un atento Kike García, que marcó a placer el primer gol de la S.D. Eibar y también de su cuenta particular. Otra sequía, en este caso la suya, que llegó a su fin.

Fue entonces cuando reaccionó el Espanyol, que no se resignaba a volverse a casa con una nueva derrota lejos de su estadio, donde tan solo había logrado arrancar tres empates. Su falta de tino es una de las razones que explican su escaso bagaje, porque ocasiones no le faltaron para igualar la balanza, como un mano a mano que Dmitrovic resolvió a su favor ante Gerard Moreno, un disparo al exterior de la red de Leo Baptistao poco después y sobre todo una falta directa que Darder estrelló en la cruceta justo cuando se superaba la primera media hora.

Robo y ejecución brillantes

Y fue precisamente Darder el que propició el tanto que cubrió Ipurua de tranquilidad. De estar a punto de marcar un gol de los que gusta ver repetidos, el centrocampista catalán pasó a perder la pelota ante la presión de Sergi Enrich, que encontró el espacio preciso para enviarle un pase a Iván Alejo que el pucelano culminó con un disparo que resultó imparable para Pau López. Medio gol, quizás un poco más, hay que otorgárselo al delantero balear, que robó y asistió de forma magistral a su compañero, pero el control y la ejecución del extremo merecieron el aplauso unánime de los casi 5.000 espectadores que hicieron frente al frío en Ipurua.

Más

Valió la pena ir y valió la pena seguir allí hasta el final, porque el Eibar no se conformó con mantener el resultado, pese a perder por lesión muscular a Juncà en los minutos iniciales de la reanudación. Después de pasar tanta hambre de gol en las primeras 11 jornadas, en las que tan solo había anotado 6 goles, ahora se muestra insaciable. Y además está teniendo la fortuna que se le había negado hasta la goleada ante el Betis que lo cambió todo.

Su insistencia tuvo recompensa gracias a un penalti cometido por David López, que sacó a pasear su pierna de manera muy peligrosa. Lo cierto es que la patada no impactó en la cara de Sergi Enrich como pareció en un principio, pero sí que le dejó marcado el brazo y Undiano Mallenco, que no se caracteriza precisamente por ser magnánimo con el Eibar, no dudó en señalar hacia el punto de los once metros. Joan Jordán se encargó de transformar el tercer gol que certificó el triunfo.

El único borrón del choque se produjo a diez minutos del final, cuando Enrich, en un intento de despejar una falta colgada al área azulgrana, peinó hacia atrás batiendo a su propio portero y dando un hilillo de vida a un Espanyol que quiso arreglar en unos pocos minutos el descosido que le había hecho el Eibar en el resto del choque. Y aunque lo intentó con ganas, ahí estuvo Dmitrovic para cerrar su puerta.

Tercera victoria seguida que catapulta a los eibarreses a la decimotercera plaza, a solo cuatro puntos de Europa, cuando hace nada temblaba por verse al filo del abismo.

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