S.D. Eibar

El Eibar supera al Valencia en Ipurua (2-1) y se pone séptimo

Takashi Inui, protagonista del partido gracias a su gol materializado. /MORQUECHO
Takashi Inui, protagonista del partido gracias a su gol materializado. / MORQUECHO

El conjunto armero ha vencido con dos goles de Inui y Joan Jordán, y suma 13 de los últimos 15 puntos

LETIZIA GÓMEZ

El Eibar también sabe ganar a lo grande y ante un grande. Las dudas que atormentaron a los armeros en un arranque liguero pleno de choques imposibles se han ido, al parecer para no volver, porque los de Mendilibar han certificado este sábado que la buena dinámica de juego y resultados que habían encadenado ante rivales directos se extiende también frente a un equipo como el Valencia que aspira a todo.

El segundo clasificado ha tenido que claudicar ante el tesón de un equipo azulgrana que, una vez que ha conseguido creer en sí mismo, se muestra imparable. No se vino arriba cuando se adelantó por medio de Inui y tampoco se descompuso a un gol que no debió valer. Y como no cejó en su empeño, al final tuvo la recompensa que buscó cuando Joan Jordán se elevó hasta el cielo para cabecear un servicio de Alejo. No cabía más alegría en Ipurua al celebrar el cuarto triunfo en los últimos cinco partidos.

Bajo un aguacero

Ni el frío ni la intensa lluvia que arreció antes y durante el choque condicionaron un duelo de esos que llevan público al campo haga el tiempo que haga. Si ha estado ahí cuando el equipo no levantaba cabeza, como para no seguir ahora que se pueden permitir el lujo de mirar hacia la zona alta con esperanza. Respondió hasta el césped de Ipurua, que tragó agua como pocas veces sin atragantarse gracias a esas lámparas mágicas que han costado algo más de 300.000 euros pero que están cumpliendo a la perfección.

Lo de jugar bajo una cortina de agua ya quedaba en manos de los 22 jugadores que saltaron al césped, entre los que se encontraba Charles, la única novedad que introdujo Mendilibar en un once que ya está totalmente definido. El brasileño ya se había hecho con la titularidad a base de goles antes de ser expulsado en Vitoria, y en cuanto ha cumplido los dos partidos de sanción que le endosaron, disfrutó de nuevo de la confianza del técnico. En cambio, y de manera sorprendente, el de Zaldibar dejó fuera de la lista a Iván Ramis, que sí estuvo en Getafe, pero que ese sábado fue descartado junto al meta del filial Markel Areitio.

Después de salir victorioso en sus compromisos ante Betis, Alavés y Espanyol, y de amarrar un trabajado punto frente al Getafe, todos ellos rivales de su misma condición, cabía preguntarse si el Eibar ofrecería las mismas prestaciones ante uno de los vecinos del ático. Hasta ahora, todos sus encuentros ante los aspirantes a los premios gordos habían dejado al descubierto sus debilidades y esta cita ante el Valencia se presentaba como una auténtica prueba de fuego para determinar la capacidad de los azulgranas para competir también ante los mejores.

De primeras se empeñó en demostrar que sí, apoyado en un arranque fogoso de los suyos en busca de gol tempranero que le sirviera de impulso. Por eso mismo, los dos primeros protagonistas del partido fueron Charles, con un disparo a la media vuelta que se le fue por poco, y Sergi Enrich, que sí logró tomar la delantera a su marcador para rematar el pase de Inui, pero sin encontrar portería.

Pero el Valencia no se arrugó. Ocupa la segunda plaza de la tabla precisamente por no hacerlo y porque tiene jugadores como Parejo, toda una herramienta de precisión, Gayá, un jugador que resultó infranqueable hasta para Iván Alejo, o Santi Mina, que respondió como los grandes ante la complicada responsabilidad de suplir la baja de Zaza.

Como si estuvieran más que acostumbrados a esta adversa climatología, los de Marcelino prendieron la mecha y soltaron unas cuantas ráfagas de calidad que pusieron a prueba a Dmitrovic, pero que demostraron que el meta serbio es imperturbable y que siempre está atento y concentrado.

Su único atisbo de duda llegó en la última acción de la primera mitad, cuando no midió bien su salida en un córner botado por Parejo, pero la suerte quiso que Santi Mina fallara prácticamente a puerta vacía. Es otro de los aspectos en los que se nota la diferencia de dinámica, porque en los momentos de vacas flacas, el Eibar pagó prácticamente todos y cada uno de sus errores con goles en contra.

Premio a la ambición

La escuadra eibarresa se machó a tomar un respiro con la sensación de haber plantado cara y de haberse mostrado ambicioso y valiente ante el mejor equipo que ha pasado por aquí esta temporada. También sabían que habían dejado sin rematar inmejorables centros de Cote al corazón del área, pero les debió quedar claro que se podía, que ganar al Valencia no era ningún imposible. Lo había hecho el Getafe y Mendilibar estudió muy bien cómo.

La constancia, la firmeza y la persistencia eran la clave y si hay alguien que sabe explotar estas virtudes es precisamente el conjunto azulgrana. Un claro ejemplo fue la jugada que concluyó con un remate de Takashi Inui al fondo de la portería después de tres rechaces consecutivos fruto de esa perseverancia. El japonés vino a estrenar su cuenta ante un grande gracias a una asistencia involuntaria de Joan Jordán.

La alegría no duró ni diez minutos. En un arranque de rabia y calidad los de Marcelino establecieron un empate que no debió subir al marcador, ya que Andreas Pereira, autor del pase con el que marcó Santi Mina, estaba en fuera de juego.

Con el VAR este gol habría sido invalidado y tampoco se habría señalado el penalti que reclamó Iván Alejo tras una entrada de Vezo en el área. Pero, a los azulgranas no les hizo falta regalo alguno, porque ellos mismos se lo fabricaron cuando el partido se encaminaba ya hacia su final. Aquí también imperó el tesón y la determinación para que, partiendo de un saque de Dmitrovic, se construyera el gol de la victoria.

Tras un rechace, Arbilla logró abrir a banda para Alejo, que con un toque sutil mandó el balón al meollo del área, donde surgió Joan Jordán, que cabeceó suspendido en el aire como si tuviera muelles. No solo por su apellido, recordó al memorable Michael Jordan, Air Jordan.

Al Valencia no le dio tiempo ni para asimilarlo ni para evitar marcharse con su segunda derrota consecutiva, dejando en Ipurua los tres puntos que invitan al Eibar a mirar de nuevo hacia el viejo continente.

2 Eibar

Dmitrovic; Capa, Oliveira, Arbilla, Juncá; Dani García, Jordán; Alejo (Peña, min. 92), Enrich (Escalante, min. 84), Inui, Charles (Kike García, min 71).

1 Valencia

Neto; Montoya, Paulista, Rubén Vezo, Gaya; Nacho Gil (Guedes, min. 72), Parejo, Kondogbia, Andreas (Torres, min 80); Rodrigo, Santi Mina.

Goles
1-0, min 48 .Inui. 1.1, nim 57, Santi Mina. 2-1, min 86, Jordán
árbitro
González Fuertes. Amonestó por el Eibar a Dani García, y por el Valencia a Kondogbia, Dani Parejo, Andreas Pereira y Lato
incidencias
5.219 espectadores en una desapacible tarde invernal en Ipurua.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos