S.D Eibar

El Eibar cae en Ipurua ante el Celta

El Eibar cae en Ipurua ante el Celta

El conjunto de Unzué logra la victoria ante un cuadro armero que lo intentó todo en la segunda mitad pero que tendrá que buscar la remontada en Balaídos

LETIZIA GÓMEZ

El Eibar sumó una derrota copera a su colección de malos resultados. Sin embargo es un revés que, aunque deja un regusto amargo porque una vez más se cometieron graves errores defensivos que el Celta supo aprovechar, sí que deja la sensación de que el equipo azulgrana no ha dicho su última palabra ni en esta competición, ni por supuesto tampoco en la que realmente importa, la doméstica.

Los armeros no solo no se rindieron tras los goles celtiñas llegados al inicio y al final de la primera parte, sino que pelearon sin resuello por lograr un empate que merecieron y dejaron ver que en este Eibar tan mermado por las bajas, quedan muchas reminiscencias del equipo que el año pasado rozó los puestos europeos. Se han ganado un voto de confianza.

Cada partido es una historia diferente, pero resultó que la de ayer empezó aún peor que la de hace un mes ante el mismo contrario. Si entonces los celtiñas tardaron 17 minutos en darse cuenta de que había un gran filón que explotar en el área azulgrana, en esta ocasión apenas necesitaron cuatro minutos para dejar en evidencia la falta de concentración con la que el equipo afrontó los primeros compases.

Esa es la lectura que se extrae de la diferente actitud que exhibieron armeros y celestes en la acción que propició el madrugador tanto visitante. Riesgo, que afrontaba con enorme ilusión su estreno esta campaña, había hecho lo más difícil, que era repeler una falta directa que Guidetti lanzó con una clara intención desde la frontal del área. Pero mientras que el Eibar dio por muerta la jugada, el Celta vio una puerta abierta hacia su objetivo y la cruzó. El rechace de Riesgo llegó a los pies de Hugo Mallo, que levantó la cabeza y vio como Cabral llegaba con fuerza desde atrás y la tenue oposición de Rubén Peña no fue suficiente para que impedir que el segundo remate que iba entre los tres palos entrara dentro. Las debilidades defensivas quedaban de nuevo retratadas por el mismo fotógrafo.

La gran diferencia respecto a la anterior sesión es que los azulgranas no se resignaron a posar para que la instantánea quedara exactamente igual. No se dejaron atrapar por la desesperación que puede provocar un zarpazo tan vertiginoso cuando ya la mochila está tan llena de contratiempos y se agarraron al orgullo que tanto ayuda cuando recibes por todas partes.

Un espejismo

Y lo cierto es que prácticamente a la primera que lo intentó, consiguió devolver el golpe. Con un balón abierto a banda por Jordán que Juncà mandó con precisión al área y que Sergi Enrich remató como él suele hacer, tomando la delantera al central de turno, el Eibar despertó a una grada que recuperó la esperanza de un plumazo.

El Eibar se animó, pero pese a unos pocos e infructuosos arranques, el Celta demostró que la mala situación clasificatoria y anímica de cuadro armero no es solo fruto de la casualidad o de su mala suerte con las lesiones.

Esa falta de intensidad de los primeros minutos también compareció en los últimos cuando Paulo se mostró excesivamente permisivo ante la aproximación de un Hjulsager en posición muy discutible y cuando después Gálvez tampoco opusiera resistencia a un Guidetti que batió de un cabezazo inapelable a Riesgo. Lo que pareció ser un oasis en el desierto tras el celebrado tanto de Enrich resultó ser un espejismo.

Méritos sin premio

Si algo no está permitido es claudicar sin luchar. La Copa es la competición de las sorpresas y quién sabe para la vuelta el Eibar ha sufrido ya al deseada metamorfosis o quizá la suerte le sonríe algo más hasta ahora. El caso es que había que intentar buscar el empate y con esa determinación saltaron los de Mendilibar, que dejaron sus penas en el vestuario para buscar sin descanso la portería visitante.

Hasta allí llegó Bebé, que tras varias acciones fallidos en la primera parte se quiso sacar la espina con un remate escorado que Sergio Álvarez le sacó con los pies en una jugada con susto incluido, ya que tras atrapar el rechace posterior Sergi Enrich quedó tendido en el suelo doliéndose del hombro.

Afortunadamente, el balear volvió al terreno de juego y en una buena conexión de nuevo con Juncà dispuso de una de las mejores opciones del partido, justo después de que Cabral hubiera sacado bajo palos un remate a bocajarro de Rivera.

El Eibar no vio recompensados sus méritos, pero si para algo sirvió esta segunda mitad fue para iluminar el camino que conduce a la salida del túnel. Los armeros recuperaron su capacidad para desbordar gracias a un Juncà imparable que aportó esos centros desde las bandas que en la pasada campaña eran una fuente inagotable de alegrías. No paró hasta el último suspiro, cuando Rubén Peña mandó un balón al segundo palo al que Kike García no llegó por un pelo. Se ve que el destino aún quiere hacer sufrir más a los azulgranas.

1 S.D. Eibar

Riesgo; Rubén Peña. Oliveira, Lombán, Gálvez (Arbilla, min.63), Juncá; Jordán (Inui, min. 72), Rivera, Sarriegi, Bebé(Kike García, min 82), Enrich

2 Celta de Vigo

Sergio; Hugo Mallo, Cabral, Fontás, Johny; Brais Méndez (Pablo Hernández, min. 72), Radoja, Jozabed (Wass, min63); Hemre, Guidetti (Maxi Gómez, min.78), Andrew Hjulsag

cambios eibar
Arbilla por Gálvez, en el min. 63. Inui por Joan Jordán, en el min. 73. Kike García por Bebé, en el min. 82.
cambios celta
Wass por Jozabed, en el min. 63. Pablo Hernández por Brais Méndez, en el min. 73. Maxi Gómez por Guidetti, en el min. 78.
árbitro
Undiano Mallenco, del colegio navarro. Amonestó a los locales Paulo Oliveira (m. 2), Lombán (m. 15), Imanol Sarriegi (m. 24
incidencias
3.432 espectadores acudieron a Ipurua en una noche fresquita y de horario complicado para que los más jóvenes pudieran asistir

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