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Atracón de goles ante su rival favorito

Los jugadores del Eibar celebran el primer tanto marcado por Kike García./EFE
Los jugadores del Eibar celebran el primer tanto marcado por Kike García. / EFE

El Eibar vuelve a la zona noble tras aplastar de nuevo al Girona gracias a unos inspirados Kike García e Inui

LETIZIA GÓMEZ

Hay bestias negras que resultan invencibles y víctimas propiciatorias para darse un homenaje. Y, definitivamente, el Girona se ha convertido en el rival favorito ante el que darse un atracón goleador. Ante las dificultades que el Eibar estaba teniendo para dar con la portería contraria en los últimos meses, nada hacía presagiar que los armeros pudieran repetir aquel 4-1 que les permitió disfrutar de las Navidades en plazas europeas, pero la inspiración y la suerte llegan cuando menos se las espera, y Kike García e Inui estuvieron avispados para atraparlas al vuelo. El conquense puso fin a una sequía anotadora que se remontaba a finales de febrero cuando propició el triunfo ante el Villarreal (1-0) con un doblete que abrió el camino del triunfo, y el japonés dio lustre a su recta final como jugador del Eibar al participar de forma directa en tres de los cuatro tantos y acabar firmando el cuarto y definitivo de la goleada que el conjunto armero firmó en Montilivi.

Una imagen desoladora

Habría sido el día perfecto para todos, incluido para un Asier Riesgo que por fin pudo disputar su primera partido, pero obviamente no lo fue para Iván Alejo, que protagonizó la imagen del partido al romper a llorar desconsolado en el banquillo cuando Mendilibar le sustituyó en la segunda parte después de que el pucelano hubiera saltado a la media hora de partido para suplir a un Pedro León que tuvo que abandonar el césped aquejado por una fascitis plantar.

Lo cierto es que el extremo no estaba aportando demasiado ni en ataque ni en defensa y que el Girona, que había conseguido reducir distancias al inicio de la segunda mitad, se le estaba subiendo a las barbas al Eibar y poniendo en peligro la conquista de los tres puntos. Sin embargo, retirar del campo sin mediar lesión alguna a un jugador que ha salido del banquillo se interpreta siempre como un castigo que además se produce de manera pública, algo que hundió por completo a un joven que solo tiene 20 años y, por tanto, mucho por aprender todavía. Otro debate es si los palos son la mejor medicina para un futbolista que durante la segunda vuelta ha perdido el protagonismo que él mismo se labró al convertirse en uno de los principales artífices de la reacción azulgrana cuando el equipo tocó fondo tras el derbi en Anoeta.

1 Girona

Bono; Aday Benítez, Juanpe, Pedro Alcalá, Marc Muniesa (Choco Lozano, m. 78), Johan Mojica; David Timor (Aleix García, m. 66), Àlex Granell, Borja García; Portu y Cristhian Stuani.

4 Eibar

Asier Riesgo; Rubén Peña, Paulo Oliveira, David Lombán, Cote; Pape Diop, Dani García; Pedro León (Iván Alejo, m. 29; Joan Jordán, m. 68), Fabián Orellana (Gonzalo Escalante, m. 85), Takashi Inui; y Kike García.

Goles:
0-1, m. 42: Gerard Moreno. 0-2, m. 37: Kike García. 1-2, m. 53: Aday Benítez. 1-3, m. 79: Joan Jordán. 1-4, m. 89: Takashi Inui.
Árbitro:
Daniel Jesús Trujillo Suárez (Colegio canario). Amonestó a los locales David Timor (m. 42) y Portu (m. 81) y a los visitantes Dani García (m. 57), Pape Diop (m. 61), Iván Alejo (m. 65), Kike García (m. 69) y Fabián Orellana (m. 74).

Lo mejor, sin duda, es ver que el Eibar ha recuperado la ilusión por seguir luchando hasta el final, no ya por un sueño europeo ya desterrado pese a que aún haya posibilidades matemáticas, sino por acabar la competición entre los diez primeros clasificados, el lugar por el que ha transitado durante gran parte de la campaña. Además, y aunque Mendilibar no le haya querido dar demasiada trascendencia, también está en juego la posibilidad de concluir el campeonato como primer equipo vasco, que no es un premio menor en cuanto a orgullo y prestigio se refiere.

Por lo visto ayer, parece que el equipo azulgrana, que vistió de negro con medias blancas, ha recobrado también la capacidad anotadora que exhibió en sus mejores momentos, para terminar aplastando a un rival que puso las cosas más difíciles de lo que refleja el marcador.

Al igual que en aquellos partidos en los que el Eibar se mostró imparable, fue su explosivo inicio lo que le permitió tomar la delantera antes de que se cumplieran los diez primeros minutos de juego. Lo más llamativo fue que la jugada con la que Kike García consiguió reconciliarse con el gol, nació de una disputa que Takashi Inui ganó de cabeza con su 1,69 metros de estatura en el centro del campo. Ese balón que robó por alto cayó a los pies de Dani García, que en un alarde de generosidad, resistió la tentación de ser él el que marcara para cederle los honores a un delantero conquense necesitado de cariño y confianza.

Solo entonces se despertó un Girona que, en un intento de exprimir sus opciones europeas se lanzó con todo en busca de la meta que Riesgo defendió igual de bien que Yoel en Valencia y que Dmitrovic durante toda la campaña. Los nervios de los albirrojos también ayudaron lo suyo, ya que solo así se explica cómo Alex Granell pudo fallar solo con toda la portería para él.

No soplaban buenos vientos para los armeros, que a la media hora de juego perdieron a Pedro León por lesión, pero cuando peor lo estaban pasando, Cote puso un córner donde hay que ponerlos, al borde del área pequeña y, Kike García, elevándose por encima de todos, anotó un segundo tanto, el séptimo de su cuenta en el presente ejercicio, que parecía cerrar el partido.

Nervios contagiosos

Pero el Girona no quiso darse por vencido. Después de retirarse al descanso tras otro remate de Kike que casi le cuesta el físico, los locales salieron en tromba a jugarse el todo por el todo. El que no arriesga no gana y, por unos instantes pareció que su apuesta le podía dar resultado, especialmente después de que Aday aprovechara un fallo en la marca para rematar desde la frontal del área un saque de esquina ensayado y bien ejecutado por Borja García.

El Eibar se contagió de la histeria local y, con el partido roto, tuvo que ser Asier Riesgo quien pusiera la calma con sus paradas, demostrando una vez más que el conjunto de Mendilibar cuenta con tres porteros de máximas garantías que para sí los quisieran otros.

Pese a ello, el técnico vio que su equipo no aguantaría muchas más embestidas en esas condiciones y fue entonces cuando decidió sacrificar a Iván Alejo para reforzar su centro del campo dando entrada a Joan Jordán. Y, al margen de que lo que pueda parecer a cada uno esta controvertida decisión, resultó ser el cambio que terminó por resolver el partido, ya que fue precisamente el mediapunta catalán el que marcó el gol de la sentencia gracias a la pillería de Inui. Forzó una falta en el centro del campo que sacó con rapidez para convertir su pase en una asistencia que Jordán definió a la perfección.

Pero esto no fue todo, amigos. Con la victoria ya certificada, el Eibar no se dio por saciado y terminó su atracón final con un remate desde la frontal de Inui, que de esta forma puso la guinda a una de sus mejores actuaciones con la camiseta armera. Quiere dejar el mejor sabor de boca en sus últimos partidos con los colores azulgranas antes de cambiarlos por los del Betis.

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