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Insípido punto en un duelo minimalista entre la SD Eibar y el Getafe

Insípido punto en un duelo minimalista entre la SD Eibar y el Getafe
EFE

Dmitrovic evitó en el descuento la derrota de un Eibar que antes había marrado un penalti lanzado por Jordán

LETIZIA GÓMEZ

Como un pan sin sal. Así supo el partido que Getafe y Eibar ofrecieron a los que osaron acudir al Coliseum y, a buen seguro, también a los numerosos japoneses a los que la Liga pretendía conquistar a través de la pequeña pantalla a cuenta de los dos nipones que militan en ambos equipos. No solo no les llegaron a ver juntos en el campo salvo cuando acompañaron al campeón del mundo de patinaje artístico en el saque de honor que realizó antes de empezar, sino que también les costaría vislumbrar algo de fútbol, porque fue un partido más minimalista que la propia decoración japonesa. Al final, y como ya es tradición entre estos dos equipos en el feudo madrileño, se repartieron un insípido botín, no sin que antes el Eibar desperdiciara un penalti tras un lanzamiento entre los tres palos de rugby de Jordán y de que Dmitrovic salvara a los armeros desviando con su manopla un disparo de Lacen en el descuento. Del resto pocos elementos más que destacar

Hasta el propio Dani García reconoció después que si lo hubiera visto por televisión habría cambiado de canal. El excesivo parecido entre los dos contendientes, la concentación del juego en el centro del campo y la colección de impresiciones convirtieron lo que se antojaba un aperitivo interesante en una invitación en toda regla para echarse una cabezadita.

Sin duelo de samurais

Las expectativas generadas por el espumoso arranque se diluyeron como la espuma de un champán de imitación. El Eibar pareció salir decidido a degustar su cuarto triunfo seguido pero la contundente respuesta del Getafe con un disparo cruzado de Amath que Dmitrovic despejó a córner con una gran estirada le paró en seco los pies.

Sin apenas juego del que disfrutar, el atractivo del choque se trasladó a la grada, donde además de los escasos fieles del equipo azul y del medio centenar de seguidores azulgranas, también se podía ver a los más de cien compatriotas de Shibasaki e Inui, los dos supuestos protagonistas de la cita, que desafiaron al frío para poder ver lo que les habían vendido como un duelo de samurais. Hasta eso se les negó, porque aunque Takashi sí fue titular no deslumbró en absoluto, y Mendilibar ya le había mandado a la caseta para cuando Bordalás decidió dar entrada a Gaku.

El único que fue capaz de volver a concentrar la atención a lo que sucedía en el verde en la primera mitad fue Iván Alejo, que tras recibir un buen pase de Dani García probó un centro chut sin apenas ángulo que se habría convertido en uno de los goles de la jornada si no hubiera sido porque salió rebotado por el larguero.

Más acción y más emoción

Solo cabía esperar que el espectáculo por el que al menos los seguidores del Eibar pagaron 35 euros ofreciera algún aliciente más para no abandonar el estadio. No faltó implicación por parte de los dos equipos, pero sí precisión para mover un marcador que siempre resulta complicado de activar en este estadio.

Fueron los azulgranas los que más empeño pusieron en darle más acción y más emoción al arranque del segundo acto, ya que según sonó el pitido Kike García se quedó a centímetros de colar su disparo en la portería madrileña.

0 Getafe

Guaita; Damián Suárez, Cala, Djené, Antunes; Portillo (Gaku Shibasaki, m.73), Markel Bergara (Lacen, m.66), Fajr, Amath (Pacheco, m.81); Ángel y Jorge Molina.

0 S.D. Eibar

Dmitrovic; Capa (Rubén Peña, m.77), Arbilla, Oliveira, Cote; Iván Alejo (Escalante, m.88), Dani García, Joan Jordán, Inui (Bebé, m.63); Sergi Enrich y Kike García.

Árbitro:
Alberola Rojas
INCIDENCIAS:
Encuentro correspondiente a la decimoquinta jornada de la Liga Santander, disputado en el Coliseum Alfonso Pérez de Getafe (Madrid), ante 9.417 espectadores. El patinador Javier Fernández, dos veces campeón del Mundo, hizo el saque de honor.

Espoleados por verlo tan cerca volvieron a la carga y se ganaron el derecho a disfrutar de la mejor ocasión que puede disponer un equipo para marcar, pero Joan Jordán se confundió de deporte a la hora de lanzar un penalti forzado por Enrich.

Apenas habían pasado cinco minutos de la reanudación cuando el balear fue derribado por Djené en el área tras una acrobático empujón por detrás del central togolés. Ante la ausencia de Pedro León, Jordán se ha erigido en el especialista desde los once metros. Ya le había batido a su íntimo amigo Pau López en el choque del pasado domingo ante el Espanyol y agarró el balón con aparente seguridad. Sin embargo, lo lanzó por encima del larguero, lo que habrían supuesto dos puntos de transformación si hubiera estado jugando al rugby, pero lamentablemente en el fútbol eso no puntúa.

Más

El disgustó afectó a un Eibar que poco a poco fue cediendo terreno a su rival, aunque antes de tener que centrarse en proteger el punto que había que dar por bueno, volvió a poner cerco a la portería local con un fuerte remate de Sergi Enrich desde la frontal que Guaita consiguió desviar con su brazo.

Y si el papel de Guaita resultó determinante para los suyos, la actuación de Dmitrovic en los últimos minutos del choque fue providencial. En realidad lo ha venido siendo desde que comenzó la temporada, pero sus grandes paradas habían quedado eclipsadas ante las repetidas goleadas que sufrió el equipo en sus peores momentos del campeonato. Ayer, en cambio, se erigió en el gran salvador del equipo, el que con su guante evitó que el Eibar sufriera una dolorosa derrota en el tiempo de prolongación.

Pese a que apenas le habían llegado a su portería después de que en el primer minuto del choque cortara en seco las intenciones de Amath, el serbio demostró que es un ejemplo de concentración y saber estar. Poco antes de su heroica acción final ya evitó apuros al despejar de puños una falta peligrosa que el árbitro concedió pese al claro piscinazo de Fajr.

Pero donde de verdad demostró su calidad fue cuando se estiró al máximo que da su cuerpo, que es mucho, para repeler la semivolea que Lacen le lanzó justo antes de que el colegiado decretara el final del choque. El disparo del centrocampista francés el Getafe era casi perfecto, pegado a la base del poste, pero hasta allí llegó la mano de Dmitrovic para salvaguardar al menos uno de los tres puntos que el Eibar había ido a buscar.

Después de sumar nueve de nueve, un empate puede saber a poco y más después de errar un penalti, pero sumar siempre significa dar un paso adelante, por muy pequeño que parezca. El problema es que el siguiente compromiso en casa será ante el Valencia, un poderoso disfrazado este año de coloso, que no sabía lo que era perder hasta que llegó al Coliseum. Otro motivo para dar más valor a este punto.

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