S.D. Eibar

Al Eibar ya no se le resiste ni San Mamés

Los jugadores del Eibar saludan a su afición/MORQUECHO
Los jugadores del Eibar saludan a su afición / MORQUECHO

Los armeros merecieron algo más que el punto que arrancó ante un Athletic que acabó pidiendo la hora

LETIZIA GÓMEZ

No muchos equipos son capaces de llegar a San Mamés y tener al Athletic embotellado durante gran parte de los 90 minutos y el Eibar no solo consiguió neutralizar el gol de turno que Aduriz siempre le endosa al cuadro armero, sino que además provocó que todo el estadio, salvo los 500 seguidores armeros, reclamaran el final a gritos. Veían a su equipo resignado y casi hasta entregado ante una escuadra azulgrana que pagó caro un grave error defensivo, pero que lo compensó con entrega, juego, dominio y otro tanto salvador de Kike García, que está cumpliendo de la mejor manera posible la misión de suplir la vacante del lesionado Sergi Enrich.

Después de sendas goleadas seguidas en los dos últimos años, el Eibar se llevó un punto que sabe a victoria gracias a una apuesta temeraria pero al mismo tiempo valiente de Mendilibar, que demuestra que todos los efectivos del plantel están enchufados y hambrientos.

Revolución total

No saltó la sorpresa en el once rojiblanco, porque como ya se preveía Ziganda dejó en la grada a Laporte y puso en liza al equipo que ya se preveía, con la inclusión de Etxeita en lugar del central galo. El que sí que logró su propósito de que nadie en este universo pudiera anticipar los planes que tenía en mente fue Mendilibar, que dejó a todos los seguidores armeros que estaban allí y a los que se quedaron en casa ojipláticos al prescindir de seis de sus habituales, para jugársela ante el Athletic con algunos efectivos que, como en el caso de Escalante y Juncà, llevaban sin pisar el césped desde que a principios de diciembre ambos jugaron su último choque ante el Espanyol.

1 Athletic

Iago Herrerín; Lekue, Unai Núñez, Etxeita, Saborit; Williams, Iturraspe, Mikel Rico (Beñat, m.79) Susaeta (Vesga, m.87); Raúl García (Sabin Merino, m.70) y Aduriz.

1 Eibar

Dmitrovic; Rubén Peña, Ramis, Arbilla, Junça (Capa, m.79); Escalante, Pape Diop; Iván Alejo (Charles, m.61), Orellana, Inui; y Kike García.

Goles
1-0, m.50: Aduriz. 1-1, m.73: Kike García.
Árbitro
Melero López (Andalucía). No mostró tarjetas
Incidencias
Partido correspondiente a la vigésima primera jornada disputado en San Mamés ante 39.331 espectadores, según datos oficiales.

El argentino reapareció formando una pareja inédita con Para Diop, que estrenó titularidad en un escenario poco afín para los azulgranas tras los pocos minutos que dispuso hace dos semanas en su debut ante el Las Palmas. Por muy extraño que resulte ver una alineación eibarresa sin Dani García ni Capa, suplido por Peña, habrá que ir haciéndose a la idea de que ninguno seguirá aquí al término de la campaña y no es descartable que ambos aterricen en el mismo vestuario, es decir el rojiblanco.

Lo que menos sorprendió fue ver a Orellana incrustado en la media punta entre Alejo e Inui, y a Kike García como único punta, en detrimento de Charles.

Una revolución que no es casual, porque mientras que el Eibar tuvo que solventar el lunes un sufrido encuentro ante el Málaga, hacía ya tres días que el cuadro bilbaíno había vuelto con un empate de Getafe, pero de un calibre muy superior a lo que nos que nos tiene acostumbrados en de Zaldibar. Así a bote pronto cualquiera habría pensado que era un partido copero.

Era una especie de todo o nada para tratar de festejar por fin una victoria tras tres intentos anteriores frustrados. Era arriesgarse a que resultara un experimento fallido, pero también suponía poner en liza una táctica que podía romper todos los esquemas del rival. Y si el plan era desconcertar al Athletic, hubo momentos en los que los eibarreses lo consiguieron, puesto que durante muchos minutos los de Ziganda tuvieron que agazaparse en su área para achicar los balones que el Eibar colgaba a su área.

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Pero mientras que las llegadas de los armeros en la primera mitad carecían de claridad y que la única ocasión clara se produjo en un mal despeje de Iturraspe que Herrerín evitó que se colara con su manopla en su portería, la escuadra bilbaína generó peligro real cada vez que llegó. En un principio le bastó con aprovechar los errores de los visitantes, como en una mala cesión hacia atrás de Juncà a la que Williams no llegó porque Dmitrovic metió la mano lanzándose al suelo, o tras una falta de entendimiento entre Ramis y Juncà que obligó al meta serbio a salir del área para arrebatarle un balón a Williams, que se marchaba como miura hacia su portería.

Las claves

rrores que se pagan
Williams no aprovechó dos fallos de la zaga, pero sí regaló el pase para que Aduriz marcara solo
Bastón de mando
La reacción armera se fraguó desde la paciencia para mover el balón y embotellar a su rival
Un SanMamés temeroso
Con un Eibar incorformista lanzado a por el triunfo, el estadio rojiblanco pidió a gritos el pitido final

Después, los rojiblancos fueron hilando su juego y primero Etxeita, con un cabezazo ligeramente desviado a la salida de un córner, y después Aduriz, con otro testarazo tras excelente pase de Susaeta, pegaron dos aldabonazos¡seguidos en la puerta eibarresa para avisarles de que tenían la intención de derribarla.

Acción, reacción

Quizás fuera porque los eibarreses salieron aún con el susto en el cuerpo o porque simplemente Williams resultó imparable, pero el caso es que nada más comenzar, el bilbaíno entró hasta la cocina tras deshacerse de Juncà y cocinó un pase de tres estrellas Michelín para que Aduriz degustara un sabroso gol sin que nadie le importunara. Que un jugador que no deja de batir récords anotadores a sus 36 años remate a portería vacía sin oposición alguna es otorgar demasiadas facilidades.

Y gracias a que Raúl García remató fuera un centro de Williams en una jugada calcada a la del gol, porque habría sido definitivo.

Pero no fue así y los de Mendilibar se revolvieron ante su pasado en San Mamés. Enrabietados por el regalo concedido, los azulgranas anunciaron alto y claro que no hbían dicho su última palabra.

Con paciencia, moviendo el balón de un lado a otro, fueron minando la moral y la estabilidad defensiva de los rojiblancos, que cojeaban por la banda de un Saborit superado primero por Alejo y después por Orellana y Charles.

Pero el gol que con tanto ahínco buscó el Eibar en esta segunda mitad nació de las botas de Arbilla, al que últimamente le gusta mucho servir balones largos desde su área. Atrapar un pase así de más desde más de 70 metros requiere la destreza que mostró Charles para controlarlo y después para, desde el suelo, lograr colar un pase interior que llegó mordido a Kike García, que volvió a ser tan resolutivo como lo había sido ante el Málaga.

El único atisbo de reacción que hubo por parte delos bilbaínos fue un rematede fallido de Unai Núñez al saque de una falta. Si alguien mandó y no se rindió en ningún momento fue el Eibar, mientras que el Athletic pareció conformarse con un empate que deja las cosas más o menos como estaban, es decir, con los eibarreses por delante, en la séptima plaza provisional, con dos puntos más que los rojiblancos.

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