S.D. Eibar

La historia de siempre

La historia de siempre
AFP

El Eibar tuteó y hasta cercó al Real Madrid, pero se ahogó en la orilla tras recibir dos zarpazos de Cristiano

LETIZIA GÓMEZ

El Eibar jugó con la misma intensidad y valentía de siempre y acabó perdiendo de la misma forma en la que ha caído ante los dos titanes de la Liga, a manos de los grandes astros del rival. Ante equipos de otra galaxia como el Real Madrid no basta con tutear, ni generar hasta once ocasiones claras para marcar, porque por muy mal que esté, que tampoco fue el caso, el cuadro merengue tiene a un futbolista de un nivel superior a casi todos que, aunque se topó con Dmitrovic en dos de sus tentativas, se apuntó otros dos tantos que solventaron una incómoda situación para su equipo. Esa es la eficiencia que vale millones de euros y la que marca las diferencias cuando más falta hace.

Fueron los goles de Cristiano repartidos en cada mitad los que salvaron a los madridistas, pero fue la inteligencia Modric la que propició que el Eibar volviera a ahogarse en la orilla después de haber nadado con todas sus fuerzas para impedir que la historia tuviera el mismo desenlace de siempre.

El tanto de Ramis a la salida de un córner a los cinco minutos de la reanudación convenció a Ipurua de que se le podía hincar el diente a la Liga y al mismo tiempo a las posiciones europeas, pero la posterior lesión del mallorquín resultó ser el preludio del mazazo que quedaba por recibir.

Con el equipo fundido por el descomunal esfuerzo que hay que hacer para poder plantar cara a un ejército de élite, concedió un balón que no debía en el centro del campo y el resto no fue más que una película conocida que se emite varias veces cada temporada. Carvajal avanzó sin oposición, trazó un pase medido al área pequeña y nadie, ni siquiera un Dmitrovic inmenso, pudo frenar el poderoso cabezazo del astro portugués que perforó la portería.

1 Eibar

Dmitrovic, Capa, Ramis (Paulo Oliveira, min. 66), Arbilla, José Ángel, Dani García, Escalante (Diop, min. 85), Joan Jordán, Pedro León, Inui (Charles, min. 87) y Kike García.

2 Real Madrid

Keylor, Carvajal, Varane (Nacho, min. 27), Ramos, Marcelo, Casemiro, Modric, Kroos (Benzema, min. 70), Isco (Lucas Vázquez, min. 70), Cristiano y Bale.

Goles:
0-1, min. 34: Cristiano Ronaldo. 1-1, min. 50: Ramis. 1-2, min. 84: Cristiano Ronaldo.
Árbitro:
Munuera Montero, del colegio andaluz. Amonestó al visitante Bale (m. 30) y al local Ramis (m. 45).
Incidencias:
6.707 espectadores, algo menos que hace unas semanas en el choque ante el Barcelona. La peña Eskozia la Brava exhibió una pancarta en la que se podía leer ‘Mendi segi gurekin’.

El Eibar aún tuvo arrestos para tratar de impedir lo inevitable, pero el tímido remate de Jordán no tuvo ni de lejos el mismo efecto que el misil de Cristiano. Los azulgranas sí se vieron capaces, pero no se lo creyeron del todo.

Dos concesiones, dos goles

Porque cuando el equipo eibarrés arrancó con su ímpetu habitual y comenzó a quemar oportunidades tan claras como las que Inui y Kike desbarataron probablemente por sus excesivas ganas de marcar, se podía anticipar el futuro más cercano.

Cuando un enemigo tan vigoroso aguanta los embistes bien protegido por un escudo infranqueable, lo menos que puedes esperar es que a la mínima ocasión que tenga se revuelva y lance un ataque certero. Una pequeña concesión es más que suficiente para que el equipo de Zidane propine un golpe en la línea de flotación de su oponente.

Dmitrovic, que había frustrado a Bale en un uno contra uno frente al galés, nada pudo hacer ante un remate franco de Cristiano, habilitado en el área por un pase del pitoniso Modric, que adivinó a la perfección por dónde pretendía sacar Arbilla el balón jugado desde sus dominios. El navarro, casi siempre perfecto en todas sus acciones, se topó de frente con el más inspirado de los blancos.

Sin regalarles nada ya se bastan para matar a cualquiera, con concesiones de este tipo parecía imposible seguir soñando, pero una vez más el Eibar no se rindió. No bajó los brazos ni siquiera cuando el meta armero sacó una mano milagrosa para oponerse a que el omnipresente siete madridista lograra que los blancos se marcharan al descanso con el choque resuelto.

Lesión de Ramis

De hecho, en cuanto arrancó la segunda mitad los de Mendilibar dejaron patente que no habían dicho su última palabra. Salieron con el cuchillo entre los dientes para decirle al Madrid que en Ipurua las victorias hay que ganárselas con mucho sudor. A los cinco minutos, Escalante sacó un centro chut desde la frontal que Keylor despejó a córner ya habría merecido convertirse en el tanto del empate, pero se hizo justicia cuando Ramis cabeceó al fondo de la red el saque de esquina posterior.

El balear señaló el escudo del Eibar y después su nombre en la parte trasera de la camiseta, sin saber aún que ese tanto era el número cien del club azulgrana en su estancia en Primera. Es su tercer tanto en los 12 partidos que ha podido disputar.

Los cimientos de Ipurua temblaron de alegría. Quedaba un mundo, pero el Eibar se veía capaz de mover montañas. Con un portero que poco después volvió a desconcertar al goleador portugués con otra parada antológica y un ímpetu imparable, los eibarreses no se conformaron solo con un empate que ya sabía a gloria.

Pero el infortunio se ha convertido en un efectivo más del plantel que dirige Mendilibar, al que se le pidió desde la grada que no se lo piense más y se quede en el Eibar. Las lesiones han sido las constantes compañeras y nuevamente se volvieron a cebar con Ramis, que tuvo que abandonar el campo abatido en el minuto 65.

Poco después, con 1-1 en el marcador, en el minuto 73, Ramos aprovechó un momento con el juego parado para abandonar rápidamente el terreno durante cinco minutos para cumplir con una necesidad fisiológica. «Típico apretón», tuiteó con humor el capitán al término del partido para explicar su ausencia.

Sea como fuere, la lesión de Ramis fue un golpe duro, porque su presencia y aportación resultan fundamentales. Fue además un mal presagio que se confirmó primero con sendos remates de Inui y Kike García que enviaron fuera cuando lo tenían todo de su lado para agrandar la historia armera, y de forma definitiva cuando Cristiano aprovechó un regalo envuelto en papel de celofán de Carvajal tras una pérdida de balón en la medular armera.

Fue bonito mientras duró.

La jugada clave 84´

El de siempre. Al Real Madrid no le hace falta jugar bien para ganar. Con darle el balón a Cristiano Ronaldo se resuelven hasta las situaciones más incómodas. La eficiencia del portugués frente a la falta de tino de los armeros fue la diferencia que decantó la balanza.

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