El Eibar destapa el tarro de sus esencias

Los armeros celebran uno de los goles/Morquecho
Los armeros celebran uno de los goles / Morquecho

Con un dibujo y un juego ofensivo renovados, los armeros recuperaron su juego para golear al Betis

LETIZIA GÓMEZ

El Eibar se reencontró a sí mismo cuando más lo necesitaba. Cuando peor se ponían las cosas para los armeros, con el descenso llamando a su puerta, con Pedro León en la grada sabiendo que no se le espera como mínimo hasta febrero, y tras una derrota en Anoeta que dejó en evidencia sus mayores debilidades, el equipo armero resurgió de sus cenizas desplegando ese juego dinámico y resolutivo que tantas alegrías dejó en las dos pasadas temporadas.

Los azulgranas dejaron en el vestuario todos sus complejos y se enfundaron la capa y el antifaz para desbordar por las bandas y aniquilar al Betis desde su área pequeña. Llegar con velocidad, centrar y rematar, tres premisas sobre el papel muy fáciles de dibujar, que hasta ahora solo había provocado borrones y que este lunes por fin se convirtieron en el boceto de lo que debe ser el juego que conduzca al Eibar hacia posiciones más tranquilas en la tabla.

Un giro de tuerca

Por de pronto, ya ha abierto un hueco de cuatro puntos respecto al abismo, y probablemente también el miedo en el cuerpo a un Alavés que confiaba en recibir a una SD Eibar herida de muerte en lugar de un equipo renacido.

Dos semanas sin competición pueden ser suficientes para borrar el regusto amargo que dejó la mala imagen que se ofreció en el derbi de Anoeta, pero tras la devastadora noticia del nuevo paso por el quirófano de Pedro León, que le mantendrá al menos otros tres meses más en el dique seco, era obvio que el Eibar necesitaba vencer y a poder ser también convencer. El ungüento infalible para curar todos sus males.

Todas sus dolencias, al menos las que más le están lastrando, están más que localizadas y precisamente para tratar de paliarlas Mendilibar dio un giro de tuerca a la hoja de ruta que había redactado en las últimas semanas. Y la recuperación de Iván Alejo fue clave para que el técnico borrara las pizarras anteriores y dibujara de nuevo su clásico 4-4-2, aparcando así su poblada defensa de cinco con la que trató de frenar una sangría anotadora que parecía no tener fin. Este deporte consiste en meter más goles que el contrario, y como también tenía serios problemas en esa faceta, apostó por lo que mejor le ha ido siempre, apoyar su juego en la velocidad de sus hombres de banda para conseguir lo que le ha faltado hasta ahora, centros precisos al área.

Es el camino más expeditivo, más práctico y, como se pudo ver bien pronto, el más efectivo para lograr los propósitos marcados. Con Dani García de nuevo manejando el timón, con Escalante a su lado aún justito físicamente de fuerzas recién recuperado de un esguince de tobillo y con Charles acompañando en punta a Enrich a la espera de los servicios que llegaran desde los flancos ocupados por Inui y Alejo, el Eibar salió a por todas, con la valentía y la agresividad que había pedido el de Zaldibar en la víspera.

Sus deseos solo tardaron seis minutos en verse cumplidos gracias a un espléndido centro de Inui que Enrich rozó lo justo para que tocara en la pierna del central bético Jordi Amat antes de que se colara casi llorando en la portería verdiblanca. El reencuentro de los azulgranas con el gol tuvo que ser en propia puerta, pero como si hubiera sido con la mano y en fuera de juego. El caso es que subió al marcador, que era lo que más necesitaban el equipo y también la afición después de tantos golpes seguidos.

El retorno de Iván Alejo permitió a Mendilibar cambiar su sistema y dar más velocidad al ataque Apuesta ofensiva

El excelente pase de Juncà y el cabezazo de Escalante brindaron un sosegado descanso Tranquilidad en ipurua

Sergio León erró la opción de recortar distancias y el Eibar sacó el estoque para rematar a su rival Desatados

Es así, con tantos madrugadores como el logrado ante el Betis como se fraguó parte del éxito de la pasada temporada y no cabe duda de que encarrilar el partido al poco de empezar dio alas a los de Ipurua. Se vieron capaces, que era precisamente lo que quería hacerles ver Mendilibar, y con fuerza y sin mirar hacia atrás, usaron con fuerza su bastón de mando.

Contagiado por esta renovada ilusión, Arbilla también probó los reflejos de Adán, el portero que más paradas realiza por partido, que sí detuvo el disparo seco del navarro, pero que nada pudo hacer para detener poco después el cabezazo cruzado que firmó Escalante poniendo un broche de oro al espectacular servicio que Juncà le puso desde la banda izquierda. Este es el juego del Eibar, que parece sencillo, pero que le ha llevado 12 partidos poder ponerlo en práctica.

Por primera vez en toda la temporada, en Ipurua se respiró con cierta tranquilidad, que no relajación. Si el Eibar fue capaz de igualar un 0-2 al descanso ante el Levante, existía el peligro de que el Betis pudiera hacer lo propio, porque potencial y ocasiones no le faltaron, pero Sergio León, que se presentó con una tarjeta adornada con cuatro goles, falló un claro mano a mano con Dmitrovic que podría haber cambiado el curso del partido.

Y de lo que pudo ser el 2-1, se pasó al 3-0 que más que cerrar el partido, prolongó el festival anotador de un Eibar que en solo un partido marcó casi los mismos goles que en los 11 anteriores. Charles lo hizo todo, forzó un penalti riguroso, porque el derribo de Mandi existió aunque la falta se inició fuera del área y él mismo lo transformó para sumar también su tercer tanto en su cuenta particular.

Más

Pero no contento con eso, el brasileño también anotó el cuarto tras una gran acción ofensiva de los locales que culminó con un pase atrás de Alejo que Sergi Enrich dejó pasar para que su compañero se llevara la gloria. Y aún quedó tiempo para que el propio delantero balear se apuntara el quinto y definitivo tanto que esta vez sí que cerró una goleada reconstituyente que devolvió la alegría y la esperanza a una grada que despidió en pie primero a Iván Alejo, fundamental en la reacción experimentada por los armeros, después a Sergi Enrich cuando fue sustituido por Kike García, y por supuesto, al equipo al completo al término del partido.

El Eibar firmó la mayor goleada en Primera, superando el 5-1 que le endosó al Granada en la primera campaña de Mendilibar, justo cuando más falta le hacía, cuando el Málaga se había situado a solo un punto resoplando en su cogote. Los goles nunca sobran y le darán fuerzas para afrontar con mayor optimismo el derbi del próximo sábado en Vitoria.

5 Eibar

Dmitrovic; Capa, Oliveira, Arbilla, Juncá; Dani García, Escalante (Joan Jordán, min. 69); Iván Alejo (Rubén Peña, min. 76), Enrich (Kike García, min. 81), Inui; Charles.

0 Betis

Adán; Barragán, Mandi, Jordi Amat, Durmisi; Javi García; Joaquín (Sanabria, min. 61), Camarasa (Boudebouz, min 70), Fabián Ruiz, Nahuel Leiva (Guadado, min. 57); Sergio León.

GOLES
1-0, min. 6. Amat (p.p). 2-0, min. 29. Escalante. 3-0, min. 56 Charles (p.) 4-0. min. 71 Charles. 5-0 m. 80. Enrich.
ÁRBITRO
González González. Amonestó por el Eibar a Escalante, Arbilla, y por el Betis a Amat y a Guardado. Expulsó a Mandi por roja directa en el minuto 54.
INCIDENCIAS
Partido de la duodécima jornada de liga disputado en el estadio de Ipurúa ante 4638 espectadores

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