SD Eibar

Remontada del Eibar para salvar un punto en Ipurua

Remontada del Eibar para salvar un punto en Ipurua
EFE/Juan Herrero.

El Eibar tira de un hilillo de vida para igualar los goles con los que el Levante le fulminó en la primera mitad

LETIZIA GÓMEZ

El Eibar demostró este domingo que nunca hay que perder la esperanza, ni cuando parece que el corazón ha dejado de latir, porque muchas veces que el masaje cardíaco lo hace volver a latir. El equipo azulgrana parecía más muerto que vivo cuando se retiró al descanso con un 0-2 en el marcador después de otra muestra de inoperancia defensiva. Pero el espectacular gol de falta por la escuadra de Arbilla a los cinco minutos de la reanudación actuó a modo de desfibrilador para resucitar a los armeros, que sacaron fuerzas de flaqueza para lograr un empate sanador y casi obran el milagro de conseguir un triunfo que habría hecho temblar los cimientos de Ipurua.

Son seis jornadas seguidas sin ganar, pero la reacción y el pundonor mostrados en la segunda parte son el mejor clavo ardiendo al que agarrarse.

En campo contrario

Sin ser un partido definitivo, sí que venía condicionado por las necesidades de unos y otros, más urgentes en el caso de los eibarreses, que iniciaron el choque con tres puntos menos que los granotas y sabiendo que el Girona sí había logrado la machada al vencer en Montilivi al Real Madrid (2-1) y que el Getafe, otro rival directa, también se podía escapar en la tabla tras remontar en su cita matutina ante la Real Sociedad (2-1).

Pero como no se puede estar a expensas de lo que hacen los demás, los armeros se sabían obligados a decirle a su afición que, pese a todos los contratiempos vividos, tienen fuerzas y convicción para pelear por el objetivo de la salvación.

El plan azulgrana lo había anticipado el propio Mendilibar en la víspera. No había desvelado quiénes iban a ser los encargados de ejecutarlo, pero sí que anunció cuál iba a ser su estrategia. La primera gran premisa era hacerse con el balón y llevarlo una y otra vez al campo contrario hasta que el cántaro se rompiera. “Si centramos diez veces será más fácil marcar que si centramos cinco”, dijo el técnico, consciente de lo que está costando a su equipo encontrar la portería contraria.

Es un mal que persiste, como se pudo comprobar en los muchos minutos que duró el asedio eibarrés en el área granota. El Eibar afrontó el choque como lo que parecía, la primera de las muchas finales que le esperan al cuadro de Ipurua. Se lanzó en tromba con persistencia y con más criterio y más recursos. Embotelló al Levante como no había conseguido hacerlo con ningún otro rival y eso se tradujo en oportunidades claras como el cabezazo que Paulo Oliveira mandó por encima del larguero a la salida de un córner en el minuto uno, y con combinaciones bien hilvanadas como la que protagonizaron Kike García, Escalante e Inui, que como siempre se licuó en un pase final sin destinatario.

Mendilibar quería tener la pelota alejada de su portería porque sabe que su equipo está fallando atrás más que una escopeta de feria y que, por mucho que lo intenta, no logra arreglarlo. Y eso también quedó claro en cuanto el equipo valenciano logró pasar de su campo la primera vez. No marcó entonces, pero memorizó por dónde debía entrar.

Grietas a la vista

No era complicado. Hay demasiadas grietas expuestas por las que colarse y pasada la media hora Ivi introdujo el balón por el mismísimo centro para que Morales, un jugador muy querido en Eibar, abriera los puntos de sutura de la herida que habían provocado las últimas cinco derrotas consecutivas. El madrileño, convertido en la gran estrella del Levante no perdonó en el uno a uno ante Dmitrovic, pidió disculpas a la que durante el año del ascenso a Primera fue su afición.

El extremo lleva ya cuatro goles, más que todos los jugadores azulgranas incluidos, lo que deja patente que la delicada situación por la que atraviesa el Eibar no se reduce solo a una retaguardia descompuesta. Sin anotar, es imposible ganar y es complicadísimo hasta puntuar.

Tras esta dentellada, la sangre le salió a borbotones al cuadro armero, que preso del desconcierto se resquebrajó por completo. Y eso siempre conduce al desastre. En esta competición no hay misericordia y si ven que estás débil, te atacan directo a la yugular.

Ahí fue donde volvió a morder Morales, al internarse en él área, llevarse con él a los defensas y dejar así solo a Bardhi, al que regaló el honor de apuntarse un gol que dejó al conjunto eibarrés herido de muerte.

La ansiada reacción

Si era por tiempo, aún quedaban otros 45 minutos para evitar una nueva decepción, un nuevo golpe de esos que dejan cicatriz. Otra cosa era ver si los de Mendilibar tendrían capacidad para reaccionar, para mostrar el pundonor que deben tener todos los que vistan la camiseta azulgrana.

2 Eibar

Dmitrovic; Arbilla, Paulo, Lombán, Cote (min. 73 Juncá); Dani García, Escalante; Capa, Enrich (Bebé, min. 88), Inui; Kike García (Charles, min. 59).

2 Levante

Raúl; Pedro López, Lerma, Postigo, Luna; Ivi (Shaq, min 71), Campaña, Bardhi (Doucure, min 88) Morales; Chema, Alegría (Boateng, min21).

GOLES:
0-1, min 34. Morales. 0-2, min. 37 Bardhi. 1-2 Arbilla, min 51. 2-2, nim 73. Charles.
ÁRBITRO:
Alberola Rojas (Castilla La Mancha) Amonestó por el Eibar a Dani García,y por el Levante a Ivi y a Doukure.
INCIDENCIAS:
partido de la décima jornada de liga en Primera División disputado en el estadio de Ipurua ante 5131 espectadores.

Y para ello no hay nada mejor que marcar rápido para intentar venirse arriba e incomodar a un rival que ya se cree que tiene el triunfo en el bolsillo. La esperanza que se había ido volando en la recta final del primer período volvió a asomarse por Ipurua cuando Arbilla sorprendió al colar por la mismísima escuadra una falta directa desde la frontal que Inui había provocado con mucha astucia. El lanzamiento del navarro fue impecable y ni Raúl ni nadie habría podido pararla.

Los goles dan vida y el Eibar resucitó. No fue una resurrección inmediata y fulgurante, pero la transfusión sanguínea le dio fuerzas para gritar bien alto que este equipo sigue vivo y coleando.

La reacción definitiva llegó en dos momentos que resultaron determinantes. El primero fue la entrada de Juncà en sustitución de un Cote errático, ya que solo un minuto después el gerundense contróló un envió en largo de Paulo, se lo cedió a un Inui, que se internó y disparó con determinación. El rechace cayó a pies de Charles, que también había entrado poco antes, y empujó la pelota al fondo de la red para lograr un empate salvador. Tras el tanto del triunfo de la primera jornada ante Málaga, el brasileño se ha convertido en el ‘pichichi’ del Eibar pese a ser el delantero que menos juega.

Aún hubo tiempo para que Enrich probara fortuna desde fuera del área, pero Raúl Fernández evitór una victoria que habría sabido a gloria.

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