S.D. Eibar

El Eibar consigue su segundo triunfo

Un cabezazo del granadino en su estreno regala una victoria tranquilizadora antes de viajar al Camp Nou

LETIZIA GÓMEZ

LaLiga ha arrancado con tal tensión que los equipos parecen estar subidos en una montaña rusa de emociones. Cada gol y cada punto son un tesoro que parece que este año va a ser tan difícil de conseguir que ya solo se han consumido cuatro jornadas de competición y la tensión se corta con un filo. Y por eso mismo, cuando Alejandro Gálvez rompió con un inapelable cabezazo el letargo que asoló Ipurua durante la primera mitad, hubo una colección de suspiros de alivio tras la incontenible alegría de la celebración. Solo pensar que el Eibar, que en la primera parte sufrió para frenar al Leganés, podría tener que acudir al Camp Nou con tres derrotas en su casillero producía escalofríos. Es probable que los azulgranas no lo tuvieran todo el rato presente, pero es obvio que saldrán más tranquilos, que no relajados, en su nueva visita al templo blaugrana.

Otro día lluvioso en Ipurua

El Eibar no está teniendo suerte ni con las lesiones, todas ellas graves y que no tienen que ver con la exigencia del trabajo diario, ni tampoco con la meteorología que le ha acompañado en sus dos partidos en casa. Si en el derbi del debut la lluvia se acopló a la fiesta previa al choque entre aficiones, la desapacible noche de este viernes provocó que Ipurua mostrara más huecos en sus gradas de lo que suele ser habitual, y no solo porque en la zona destinada a la afición visitante apenas hubiera una veintena de seguidores pepineros.

Pero en cualquier caso, el estadio armero presentó una gran imagen en la celebración de su 70 cumpleaños, que se conmemoró con un saque de honor compartido entre varios protagonistas, que evocó al que realizó Juanita Arrieta, la madrina de la inauguración de Ipurua. Precisamente fueron su hijo menor, Miguel Orueta, junto a Aitor Martín Berrueta, nieto del hermano del linier José Berrueta, que tuvo que actuar como árbitro, e Ignacio y Javier Anitua, hijos de Ignacio Anitua, donante de los terrenos al Ayuntamiento de Eibar para construir el campo, los encargados de evocar la sencilla pero emotiva inauguración que se vivió el 14 de septiembre de 1947.

Siete décadas después, el feudo armero acogió un duelo de modestos entre los modestos, que hace solo un lustro habría sido calificado de utópico, pero que lo han hecho posible moviendo montañas y derribando tópicos a base de trabajo y compromiso. Siete décadas después, el Eibar está lo más consolidado que puede estar en una categoría que cada año viene con renovadas exigencias y el Leganés pretende seguir la estela armera en la que se viene reflejando en los últimos años.

Con dos equipos plagados de proletarios en una Liga con tantos estratos sociales, no era de extrañar que su misión no fuera ofrecer un partido apasionante, pero sí de brega infinita, de persecuciones, de contacto, de incansable pelea por conseguir tres puntos que al final del campeonato pueden marcar la diferencia entre seguir en la élite o caer a la categoría en la que ambos han sido un clásico.

1 S.D. Eibar

0 Leganés

CAMBIOS
.
EIBAR
Arbilla por Bebé, en el min. 62. Escalante por Kike García, en el min. 77. Charles por Jordán, en el min. 87.
LEGANÉS
Dos Santos por Muñoz, en el min. 13; Beauvue por Omar Ramos, en el min. 61. Amrabat por Naranjo, en el min. 80.
GOLES
1-0, min.53: Alejandro Gálvez.
ÁRBITRO
Martínez Munuera, del colegio valenciano. Amonestó a los locales Dani García (m. 43), Oliveira (m. 48) y a los visitantes Brasanac (m. 3), Dos Santos (m. 26), Diego Rico (m. 51), Siovas (m. 63), Guerrero (m. 67).
INCIDENCIAS
4.986 espectadores asistieron a Ipurua, entre ellos una veintena de seguidores pepineros y el embajador de Japón en España.

De la chanza, a la tensión

La chanza que habían compartido los dos clubes en las redes sociales en los días previos desapareció de un plumazo. La disputa se impuso y el peor parado fue el central argentino del Leganés Ezequiel Muñoz, que sufrió una mala caída en una pugna por el balón con Sergi Enrich y tuvo que ser sustituido por el ex armero Mauro Dos Santos a los 13 minutos. Pero también resultó damnificado el público que desafió al frío y la lluvia para acudir a Ipurua y que presenció una primera mitad en la que la destrucción primó sobre la creación y en la que, para colmo, las llegadas más claras eran del Leganés, especialmente en una acción que Brasanac remató desviado y, sobre todo, con un remate de Naranjo que tuvo una certera respuesta por parte de Dmitrovic. Algo parecido ocurrió el año pasado cuando ambos se enfrentaron y en la segunda mitad la escuadra local se apuntó un solvente triunfo (2-0).

El problema era que a los azulgranas les costaba encontrar el camino hacia la portería contraria, y su modo habitual de buscarlo, con rápidos desbordes y centros desde la banda, no le estaba surtiendo efecto. Resulta inevitable echar en falta a Pedro León, el segundo máximo anotador en el pasado campeonato y uno de los mejores pasadores de la Liga, o que resulte difícil digerir la baja de Iván Alejo, pero sus compañeros se han conjurado precisamente para que cada vez se les extrañe menos.

La jugada clave: 53'

De central, a delantero centro. Gálvez no pudo tener mejor estreno de campaña. Robó un balón en el círculo central, avanzó hacia el área rival, cedió el balón a Inui y él mísmo se encargó de cabecearla al fondo de la red de manera inapelable. Una acción remarcable.

Cambio de guión

Desde luego nadie se acordó de ellos cuando Alejandro Gálvez decidió coger la pluma y cambiar el guión con un auténtico golpe de efecto a los siete minutos de la reanudación. En su estreno esta temporada supliendo la baja por lesión de Iván Ramis, el granadino recuperó un balón en el círculo central, se puso el mundo por montera, avanzó muchos metros hasta llegar a la frontal del área pepinera y tras cedérsela a Inui, él mismo cabeceó a gol el centro del japonés al corazón del área. Lo hizo todo bien para poner al Eibar en la senda de la segunda victoria y despertar así del letargo a la afición.

Era el espaldarazo que el equipo armero necesitaba para reforzar su confianza en sí mismo. La inminente visita al Barcelona el próximo martes (22.00 horas) generaba la obligación de lograr un triunfo que evitara la posibilidad de plantarse con solo tres puntos en el Camp Nou, que no es precisamente el escenario más propicio para cortar malas tendencias.

Así que aprovechando el subidón Inui quiso consolidar la victoria luciéndose el día en el que el embajador de Japón en España había venido a verle a Ipurua, pero un disparo desviado le impidió poner la guinda a su buena arrancada.

Incluso Dani García abandonó por un momento su parcela habitual para intentar marcar con un tiro lejano de los suyos desde fuera del área, pero aún le falta ajustar el punto de mira.

El Leganés no pudo reaccionar, en gran medida porque Mendilibar dio con la tecla para impedirlo, introduciendo en el campo a Arbilla y Escalante, dos especialistas en contención. El Eibar no dio opción y se defendió como gato panza arriba.

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