S. D. Eibar

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Un Eibar irreconocible en sus dominios

Un Eibar irreconocible en sus dominios
Morquecho

El equipo armero cede su segunda derrota en casa en un choque eterno en el que no puede con un Getafe de lo más eficaz

LETIZIA GÓMEZ

Ipurua ha pasado de ser el gran aliado del Eibar a convertirse en un lugar en el que el equipo armero parece sentirse incómodo y fuera de sitio. Se percibió con claridad el pasado domingo ante el Alavés y este sábado quedó constatado cuando no supo esquivar la trampa del Getafe, que por otro lado fue la esperada. En 101 minutos eternos que duró el choque debido a las constantes interrupciones incluidas en el plan de los azules tras marcar en la única ocasión que dispusieron, la escuadra azulgrana volvió a mostrarse incapaz de hacer lo propio en las escasas veces que se plantó con claridad ante la portería contraria. Sin ideas y tirando de las reservas, ni con otros 50 minutos más habría cambiado el panorama.

Así como fue el partido, esta Liga también se está haciendo interminable y especialmente fatigosa en casa, donde el conjunto eibarrés ha sufrido tres derrotas y un empate en las cuatro últimas citas. Las sensaciones positivas que los de Mendilibar dejaron ante el Real Madrid e incluso frente a la Real Sociedad se han ido diluyendo para dar paso a un juego poco reconocible, en el que el Eibar tiene el balón más que nunca en su poder, pero sin saber qué hacer con él.

Y al menos frente al Alavés su empeño le llegó a dotar de ciertas esperanzas que después chocaron contra un muro, pero es que este sábado la creatividad brilló prácticamente por su ausencia. Al margen de algún que otro centro de Pedro León que cayó en saco roto y alguna que otra aparición de un Rubén Peña más voluntarioso que acertado, no hubo nada más que rascar.

Ya no queda más que una posibilidad de poder despedir la campaña con una victoria ante su público, y para ello habrá que esperar hasta la penúltima jornada, puesto que los dos siguientes compromisos le llevarán a visitar primero al Valencia y después al Getafe, antes de recibir a un Las Palmas que para entonces ya será oficialmente considerado como próximo equipo de Segunda. El telón caerá el 20 de mayo en el Wanda Metropolitano, y hasta entonces, la única motivación que queda es intentar no perder todo el brillo que este equipo ha sabido sacarle a una temporada plagada de dificultades.

Contraste de confianzas

Sobre el papel había dos equipos que exprimían sus opciones de mirar hacia Europa, aunque fuera pasando por esa séptima plaza que podría condenar a disputar tres previas en pleno mes de julio. Sin embargo, y quizás porque por estos lares hace ya un tiempo que se había dado por imposible, se notó que el Getafe creía más en sí mismo. Esperó a ver qué era lo que le planteaba su rival y cuando fue quedando patente que los de Mendilibar no tenían un día muy inspirado, trepó por la tela de araña que había tejido desde que el pitido inicial y lanzó una dentellada que resultó letal.

Lo hizo de forma expeditiva. El Eibar concedió un saque de banda a la derecha a su área, el balón pasó por los pies de Fajr, que lo mandó al segundo palo y el joven Mathias Olivera, un uruguayo de 20 años que hasta este sábado solo había disputado dos partidos tras haber fichado en verano por el Getafe para las seis próximas campañas, le ganó la espalda a Capa y cabeceó al lado contrario al que esperaba Dmitrovic.

El equipo azulgrana se quedó paralizado. No hubo ni atisbo de reacción, hasta que el veneno que le había inoculado el cuadro de Bordalás fue dejando de hacer efecto y la sangre volvió a fluir de nuevo por las venas de los locales. Después de que Lombán hubiera conseguido acabar en Cornellá con una sequía anotadora que les había dejado secos en los tres últimos partidos, Mendilibar quiso que Kike García se sintiera más asistido en punta con la compañía de Rubén Peña, reconvertido ahora a delantero, y con Orellana y Pedro León como escoltas y servidores de lujo.

Pero el Eibar, y en especial el ariete conquense, sigue peleado con el gol y el balón no entra ni por casualidad. Y el ejemplo más palpable de ello es la ocasión que malogró el de Mota de Palancar cuando un rechace de Guaita tras un colocado disparo de Pedro León cayó a sus pies. Le faltó un empujoncito, un pequeño rebote acompañado de algo de fortuna, pero es eso precisamente lo que más le está faltando a Kike García. Lo pone todo, nadie lo niega, pero le falta lo primoridial, acertar.

No fue el único momento de desesperación para el conquense, que poco después también vio con impotencia como el meta le arrebataba de su cabeza un balón facturado de nuevo por el extremo murciano, el que más criterio puso a la hora de intentar generar algo de ilusión.

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Momentos de angustia

Tras un descanso que no prometía demasiadas emociones, la segunda mitad arrancó con uno de esos sustos que dejan el cuerpo destemplado cuando el ex azulgrana Ángel Rodríguez se quedó tendido en el suelo y aparentemente sin sentido tras recibir un involuntario golpe de Dmitrovic en la cara. Fue el portero armero el primero en percatarse de que el tinerfeño no reaccionaba y no dudó un segundo en quitarse los guantes para tratar de meterle la mano en la boca y evitar que se pudiera atragantar con su lengua, a la espera de que llegaran las asistencias. Apenas transcurrieron dos minutos hasta que el de La Laguna se levantó y tranquilizó a un público que le aplaudió con cariño, pero como todo este sábado, fueron unos segundos interminables, cargados de temor. Afortunadamente pudo continuar y hasta acabar el partido, que es lo que verdaderamente importa.

Superado el sobresalto, el Eibar volvió a concentrar sus esfuerzos en buscar un empate que brindar a una afición que no ve marcar a su equipo en casa desde que Ramis anotara a la salida de un córner ante el Real Madrid, pero Kike García no fue el único que perdonó lo imperdonable. Orellana, que no dio pie con bolo, tampoco supo cómo rematar un balón que Rubén Peña le había servido tras una pared con Diop.

Hasta Pedro León está afectado por este virus de desacierto azulgrana y tampoco pudo redondear una jugada personal en la que recorrió 60 metros con el balón en sus pies hasta que su centro fue desviado a córner por un defensa. Tenía compañeros en los que apoyarse, pero quizás se acordó del contragolpe en superioridad que Iván Alejo no supo concretar en Cornellá y decidió no delegar y hacerlo todo él.

Entre las duras entradas que se vieron y el gusto del Getafe por perder el tiempo, el partido se alargó hasta los 101 minutos que sobraron.

0 SD Eibar

Dmitrovic; Capa, Oliveira, Lombán, Juncá (Alejo, min. 74); Diop, Escalante (Jordán, min. 68); Orellana, Rubén Peña, Pedro León; Kike García (Charles, min. 46)

1 Getafe

Guaita; Damián, Djene, Bruno, Cabrera (Antunes, min. 87); Mora (Diego, min. 67), Flamini; Olivera, Fajr, Amath (Molinero, min. 80); Ángel.

Goles
0-1, min. 22: Olivera.
Árbitro:
Iglesias Villanueva. Amonestó por el Eibar a Oliveira, Charles, Alejo, y por el Getafe a Damián.
Incidencias:
4860 espectadores en una soleada mañana en Ipurua

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Fútbol

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