Dieciseisavos de Copa | Vuelta

La falta de acierto apea al Eibar de la Copa

Ataque del Eibar/Miguel Núñez Ares
Ataque del Eibar / Miguel Núñez Ares

Un Eibar incisivo erró cinco claras ocasiones en Balaídos y el Celta sentenció de penalti en el 91

LETIZIA GÓMEZ

El Eibar no solo no mereció perder en Vigo, sino que por ganas, por actitud y por ocasiones debió incluso haber apeado al Celta de la eliminatoria. Pero en el fútbol pocas veces cuentan los méritos. Aquí lo único que cuenta es marcar y a los armeros les faltó el acierto que sí venían exhibiendo en las dos últimas citas en Liga, y en cambio el Celta, que sudó bastante menos la camiseta, se llevó un insulso triunfo gracias a un penalti cometido por Dmitrovic cuando el reloj acababa de superar el minuto 90.

No es una eliminación dolorosa, y menos después de ver que los suplentes también se han puesto las pilas y que ahora están todos enchufados de cara a seguir escalando posiciones en la tabla.

Los dos triunfos consecutivos debían servir de acicate para aquellos integrantes del once de ayer que menos minutos están disponiendo, especialmente porque sin la Copa sus posibilidades de jugar se verían reducidas al máximo. Pero es que además, el anuncio del fichaje de Fabián Orellana pocas horas antes supuso un claro aviso para navegantes dirigido hacia los dos hombres que Mendilibar situó en ambos flancos. Rubén Peña hace tiempo que perdió el sitio que sí ocupó en el equipo en las primeras jornadas y Bebé no ha sido capaz de hacerse un hueco en los planes del técnico y ambos son conscientes de que si ahora juegan poco, a partir de enero tendrán que competir con el chileno, que llegará con un hambre voraz de fútbol después de no haber contado con ni un solo minuto en el Valencia.

1 Celta

Sergio; Hugo, Cabral, Fontás, Jonny; Radoja (Lobotka, min.71), Pablo Hernández, Brais; Emre Mor (Wass, min. 89), Hjulsager, Guidetti (Aspas, min.71)

0 Eibar

Dimitrovic; Capa (Arbilla, min. 75), Lombán, Gálvez, Cote; Ruben Peña, Jordán (Azkue, min. 68), Sarriegi, Bebé; Kike García (Enrich, min. 82), Charles

Goles
1-0 Iago Aspas, min 90
Árbitro
Xavier Estrada Fernández (colegio catalán). Amonestó a Jordán y Gálvez por parte del Celta
Incidencias
Partido correspondiente a la vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey disputado en el estadio municipal de Balaídos ante unos 8.200 espectadores

Y lo cierto es que tanto ellos dos, como el resto del equipo se comportó de inicio de forma muy parecida al Eibar incisivo y dominador de los dos últimos partidos. Ningún otro rival había logrado acumular un porcentaje de posesión de balón tan superior como los armeros, que no quisieron dejarse llevar por las prisas pese a necesitar al menos dos goles para superar la eliminatoria.

Intención había toda. El mando se traducía en llegadas cómodas y con muchos efectivos para hacer daño. Pero una vez que se llega al área también hay que disparar entre los tres palos y eso es precisamente lo que le faltó al conjunto eibarrés. Los pocos remates que probaron se fueron a la grada muy desviados y el resto de las opciones murieron por malas elecciones en esos últimos metros definitivos, por lo que el Eibar se marchó al descanso teniendo que jugárselo todo en los segundos 45 minutos.

Y salió tan decidido a conseguirlo que en la primera jugada dispuso de la mejor ocasión para meterle el miedo a un Celta que hasta entonces había estado esperando a su rival prácticamente de brazos cruzados. Un robo de balón de Kike García y un posterior centro del conquense dejó a Charles más solo que la una ante el meta celtista, pero el brasileño se precipitó y remató al muñeco, desbaratando la gran oportunidad para darle máxima emoción al choque.

Pero demostrando que el cambio que el Eibar necesitaba ha venido para quedarse, los azulgranas se convirtieron en una máquina engrasada para generar opciones con las que taladrar la portería contraria. Charles primero a pase de Kike, Bebé tras un gran envío de Peña después; el propio Charles de nuevo tras el rechace que cayó a sus pies con la puerta abierta para él y Kike García, de testarazo cruzado a servicio medido de Cote lo hicieron casi todo bien menos acertar. Y los remates no cuentan, solo valen los goles. Y hacían falta dos.

Los de Mendilibar, conscientes de que habían perdonado lo imperdonable, fueron perdiendo gas aunque no la esperanza. De hecho, aunque dio un respiro a Jordán y Capa al sustituirlos por Azkue y Arbilla respectivamente, ya que serán necesarios para tratar de volver a sumar otro triunfo el domingo ante el Espanyol, sí que trató de quemar un último cartucho dando entrada en los minutos finales del choque.

Derrota inmerecida

Querían seguir intentándolo hasta el final, aunque sin dejarse la vida en ello porque, habiéndolo dado todo por tratar de remontar, su misión estaba cumplida. Con lo mucho que queda por luchar aún para salvar la categoría, nadie les exigía volverse con el billete para octavos. Todos, club, equipo y aficionados tienen claras sus prioridades y la Copa este año no estaba entre ellas.

La pena es que después de merecer no solo el triunfo sino incluso haber apeado a un Celta indolente, acabó perdiendo en el último suspiro debido a un claro penalti que Dmitrovic cometió sobre el recién salido al campo Iago Aspas.

El propio ariete se encargó de lanzarlo y de poner el punto y final a la trayectoria armera en esta competición. Ya no va a haber más partidos inoportunos, ni minutos que repartir minutos entre los que no se los ganen. Todos los esfuerzos se destinarán a dejar el ascenso lo más lejos posible antes de poder disfrutar de las uvas de fin de año.

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