SD Eibar

Un adiós con el mejor desenlace posible

Un adiós con el mejor desenlace posible
AFP

El equipo armero consigue su último punto de La Liga 2017-2018 en el Metropolitano tras un partido muy reñido

LETIZIA GÓMEZ

Final feliz para el Eibar. El conjunto azulgrana necesitaba cerrar la competición logrando al menos un punto ante una de sus grandes bestias negras en esta categoría y, pese a que todo a que todos los astros parecían estar alineados en el día en el que el Atlético despedía a su hijo pródigo, el desenlace fue exactamente el deseado. Ganar en medio de los festejos atléticos habría supuesto una afrenta imperdonable que el equipo de Simeone no estaba dispuesto a permitir. Pero después de que Torres se hubiera apuntado un doblete que quedará escrito en oro en los anales de la historia del club madrileño, el empate que propiciaron el tanto de Kike García que adelantó en primera instancia al Eibar y el trallazo de Rubén Peña que estableció el definitivo 2-2 dejó contentos a todos.

Apabullante ambiente

Lo del famoso miedo escénico tiene que ser algo muy parecido a lo que emanó ayer un Metropolitano vestido de gala. Los azulgranas debieron sentirse más que apabullados al saltar al césped del Wanda mientras sonaba el himno del Atlético cantado a viva voz por todo el estadio. Los pelos se les tuvieron que poner como escarpias ante la desbordante emoción que desprendían los aficionados colchoneros el día que despedían con pena, pero con mucho agradecimiento a Fernando Torres, su 'niño' convertido en leyenda.

El cierre liguero fue una fiesta especialmente diseñada para agasajar su trayectoria y su dedicación a los colores atléticos pero también para brindar por el flamante trofeo de campeón de la Europa League, conquistado el miércoles ante el Olimpique de Marsella en Lyon que llevan celebrando por todo lo alto desde entonces.

Ante un Atlético empeñado en que marcara Torres, el Eibar se adelantó con un tanto de Kike García

Ahí podía residir la clave del intento del Eibar por puntuar por primera vez ante el Atlético y conseguir de esta forma el punto que necesitaba para arrebatarle de nuevo al Girona el noveno puesto al que los catalanes accedieron el sábado tras ganar en Gran Canaria. Pero los madrileños no ofrecían ningún síntoma de resaca. No era realista esperar que un equipo que tiene al Cholo Simeone en el banquillo pudiera afrontar un choque desganado, aunque ya tuvieran el subcampeonato en su bolsillo después de que el Real Madrid desperdiciara la ocasión de poder birlárselo.

2 Atlético de Madrid

Oblak; Juanfran, Savic, Lucas, Filipe; Koke (Griezmann, m. 58), Gabi, Saúl, Vitolo (Giménez, m. 65); Correa (Diego Costa, m. 58) y Fernando Torres.

2 S.D. Eibart

Dmitrovic; Rubén Peña, Paulo Oliveira, Lombán (Arbilla, m. 66), Cote; Dani García, Escalante; Alejo (Charles, m. 79), Jordán, Orellana; y Kike García (Xesc, m. 90).

GOLES:
0-1, m. 35: Kike García se adelanta en el remate a la salida de Oblak y bate al portero con un tiro raso. 1-1, m. 42: Fernando Torres, a pase de Correa. 2-1, m. 60: Fernando Torres supera a Dmitrovic asistido por Diego Costa. 2-2, m. 70: Rubén Peña, con un derechazo desde fuera del área.
Árbitro:
Álvarez Izquierdo (C. Catalán). Expulsó por doble amarilla a Lucas, del Atlético de Madrid (m. 64). Amonestó a los locales Filipe Luis (m. 22), Fernando Torres (m. 60) y Diego Costa (m. 70) y a los visitantes Dani García (m. 56) y Paulo Olivera (m. 65).
Incidencias:
partido correspondiente a la última jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio Vicente Calderón ante 63.229 espectadores. El Eibar hizo pasillo al Atlético como campeón de la Liga Europa.

Estaba escrito en el ambiente que Fernando Torres tenía que marcar en el día de su adiós y todos los que vestían de rojiblanco se volcaron en conseguirlo. Él mismo fue el primero que mostró el camino, ya que a los 10 minutos ya protagonizó la primera gran ocasión al cruzar en exceso su remate tras plantarse solo ante Dmitrovic. Sus compañeros llegaron incluso a malgastar excelentes opciones precisamente por intentar que fuera el niño el que las terminara.

Fernando Torres logró despedirse de su afición con un doblete que redondea su leyenda

Pero el Eibar no estaba dispuesto a resignarse solo a resistir. Firmar la mejor clasificación de la historia era un objetivo lo suficientemente atractivo como para vaciarse por completo con un último esfuerzo. Y en cuanto pudo, el cuadro armero se revolvió y atacó a la yugular. Lo hizo como les gusta a los grandes, con tres toques. El primero lo dio Paulo para mandar un pase largo hacia Jordán. Situado en la perpendicular del área, el catalán acarició el balón para superar a Savic y habilitar a Kike García ante Oblak, al que el conquense batió tras aprovechar la indecisión de los centrales. Octavo gol del conquense, con el que supera la marca que estableció el año pasado, y que supone una excelente manera de celebrar su recién firmada ampliación de contrato.

Alegría incontenible entre los pocos seguidores armeros que viajaron al Wanda y estupefacción total de la hincha colchonera, que sin embargo, tuvo que esperar escasos minutos para cantar el ansiado gol del ídolo que se va. En realidad, el mérito de la acción le correspondió casi por completo a Correa, que lo tenía todo de cara para culminar una rápida contra, pero como estipulaba el guión, le cedió todos los honores a Fernando Torres, que puso a todo el estadio a sus pies al anotar su gol número 108 con la camiseta rojiblanca.

Pocos minutos después de que los locales perdieran a Lucas por expulsión, Peña logró el punto necesario

Era su gran día y el de Fuenlabrada se labró el mismo una doble ración de gloria. Inspirado, emocionado y hasta con lágrimas en los ojos, el ariete madrileño firmó el segundo y último tanto de su historia con la camiseta rojiblanca al más puro estilo Torres. Ayudó mucho el pase que le regaló Diego Costa, que había saltado pocos minutos antes al campo junto a Griezmann, pero la colocación y la definición para batir a Dmitrovic llevaban la inconfundible firma del 'Niño'. El Wanda casi se vino abajo. La fiesta no podía ser más redonda tras el doblete del homenajeado.

Un gol de bandera

Pero el Eibar se negó a ser el invitado de excepción al sarao rojiblanco. Insistió en su empeño en romper sus malas estadísticas ante los colchoneros y lo hizo con un gol de bandera que bien merece varias repeticiones. Los armeros tenían al Atlético encerrado en su área cuando Rubén Peña recogió un rechace en la frontal del área, Estaba solo, con la portería frente a él y, sin pensárselo dos veces, el abulense lanzó semejante zapatazo que Oblak solo pudo seguir con la mirada cómo el balón se colaba en su portería como una exhalación.

El lateral reconvertido culminó con su primer gol de esta temporada una gran campaña que ha visto premiada con otros dos años más de contrato además del que ya tenía hasta 2019. Además de para el abulense, la cita de ayer también fue especial para el joven del filial Xecs Regis, que ya puede presumir de haber debutado en Primera División después de haber sustituido en el descuento al otro goleador de la tarde, el incombustible Kike García.

Finalmente y, contra todo pronóstico, el Eibar sí fue capaz de poner fin a la maldición que le había impedido sumar en sus cuatro años en la máxima categoría ante los colchoneros, y ahora solo le queda por hacer lo propio ante el Barcelona. Para eso tendrá que esperar a que arranque la próxima campaña, porque esta ya ha llegado a su fin con la entidad azulgrana situado en una prestigiosa novena posición. Cada año mejor.

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