S.D. Eibar

El Eibar emerge a costa de un Alavés desesperado

Los jugadores del Eibar celebran el gol de Jordán que ha abierto el marcador. /Morquecho
Los jugadores del Eibar celebran el gol de Jordán que ha abierto el marcador. / Morquecho

Se aleja del peligro tras asestar un golpe letal a un rival que se olvidó de jugar al fútbol presa del pavor

LETIZIA GÓMEZ

El Eibar se batió el cobre como nunca para llevarse los tres puntos y buena parte de las esperanzas de supervivencia de un Alavés que, presa del miedo a descender, provocó un derbi más que caliente marcado por el susto que dio Alexis Ruano nada más comenzar el choque y una expulsión por bando que refleja la diferente vara de medir del estamento arbitral.

Que el colegiado andaluz Munuera Montero decidiera que primaba más la competición que el estado de salud de un jugador que parecía haber sufrido una grave lesión descentró de tal manera al conjunto babazorro que, a falta de otros recursos, comenzó a hacer uso de técnicas más propias de las artes marciales que del deporte en el que compiten, enfangando un duelo ya de por sí tensionado por la necesidad de sumar de ambos.

1 Alavés

Pacheco; Alexis (Vigaray, min. 7), Maripán, Ely, Duarte; Ibai, Pina (Munir, min. 65), Manu García, Wakaso; Sobrino (Burgui, min. 59) y Santos.

2 S.D. Eibar

Dmitrovic; Capa, P.Oliveira, Arbilla, Juncá; Dani García, Joan Jordán; Iván Alejo (Rubén Peña, min. 77), Enrich (Kike García, min. 90), Inui (Sarriegi, min. 86); Charles.

GOLES:
0-1, min. 33: Jordán. 0-2, min. 68: Charles, de cabeza. 1-2, min. 91: Burgui.
ÁRBITRO:
Munuera Montero (Comité Andaluz). Expulsó por doble amarilla al albiazul Santos (min. 45) y a Charles con roja directa (min. 82) por una falta sin balón sobre Manu García. Además amonestó con tarjeta amarilla a los locales Ely (min. 37), Vigaray (min. 71), Manu García (min. 74) y Pacheco (min. 80) y a los visitantes Dani García (min. 42), Capa (min. 45) y Juncá (min. 67).
INCIDENCIAS:
Partido correspondiente a la decimotercera jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio de Mendizorroza ante 19.272 espectadores.

Los dos terminaron con uno menos por motivos parecidos pero al mismo tiempo bien diferentes. Y es que de no ser porque Christian Santos ya había sido amonestado por una fea entrada a Dani García en el minuto 25, habría podido seguir en el campo puesto que el arbitro estimó que su patada criminal en la cara de Arbilla al filo del descanso solo era merecedora de una tarjeta amarilla. En cambio, un empujón de Charles por detrás a Manu García en el minuto 82 con 0-2 en el marcador fue interpretado como agresión y, por tanto, como roja directa, cuando el vitoriano se había pasado todo el partido repartiendo a diestro y siniestro y que solo vio una cartulina y fue por protestar. Y no solo él, Wakaso también demostró contar con gran repertorio de golpes y Rodrigo Ely, Vigaray e Ibai Gómez tampoco se quedaron atrás.

Aun sin kimono, los armeros no se dejaron amedrentar ni por los guantazos que le llovían ni por la presión de una grada volcada con los albiazules. Esquivaron algunas patadas y encajaron con entereza las que sí recibieron y en cuanto tuvieron la ocasión fueron ellos los que asestaron los dos estacazos que decidieron el combate.

El tanto de Jordán que encarriló el partido llegó cuando el Alavés dio sus primeras señales de vida En el momento oportuno

Charles se apuntó un nuevo tanto a su cuenta poco antes de ser expulsado por agresión SENTENCIA LETAl

Tras este nuevo triunfo, el cuarto de la temporada, el descenso se aleja ya a siete puntos de distancia Gana tranquilidad

Inquietud comprensible

Lo cierto es que el Alavés se tambaleó durante muchos minutos de la primera parte tras ver con impotencia a su compañero Alexis Ruano con la mirada perdida y desplomándose tras tratar de levantarse y seguir jugando después de recibir un duro golpe en la cabeza. Ya fuera por respeto o porque no pudo fabricar opciones claras, el Eibar no llegó a hacer sangre mientras los albiazules jugaban con un ojo en el césped y el otro en la banda donde atendían al malagueño. Que las asistencias reclamaran una camilla especial para inmovilizar al futbolista incrementó la preocupación de los locales, que fruto de esa desconcentración llegaban tarde y mal.

Pero, cosas del fútbol, los eibarreses lograron encarrilar el derbi justo cuando los de De Biasi empezaban a dar señales de que estaban vivos y con fuerzas para asomar la cabeza. El Eibar es otro desde que Iván Alejo retornó al equipo tras más de dos meses de lesión y ayer volvió a erigirse en el gran protagonista del segundo triunfo consecutivo de los azulgranas en una semana.

Su capacidad de desborde y su presión adelantada dan el plus que faltaba, pero lo que realmente desequilibra la balanza son sus centros precisos al área, emulando a un Pedro León al que gracias al pucelano se le echa un poco menos en falta.

Fue él quien introdujo la llave en la cerradura para abrir la puerta del triunfo. Fue él el que envió un balón que Inui controló dentro del área y que posteriormente generó el rechace que Joan Jordán recogió en la frontal del área para colarlo mordido en la portería babazorra.

El Alavés cayó fulminado y solo logró levantarse para tratar de achuchar en el último suspiro de la primera mitad en la acción que le costó la expulsión a Christian Santos. El venezolano trató de rematar de chilena donde no había sitio y propinó una patada a Arbilla que podía haber enviado al navarro al hospital. Afortunadamente, con unas grapas para cerrar la brecha, el central armero pudo seguir siendo el auténtico titán del equipo armero.

Dos goles anulados

Con ventaja en el marcador y con uno más sobre el césped, los de Mendilibar lo tenían todo a su favor para cerrar el partido en la segunda mitad. Y casi lo consigue con un gol de Jordán que el árbitro anuló correctamente porque hubo una clara falta previa de Charles sobre Duarte.

También acertó el colegiado al invalidar el tanto que el Alavés marcó después de que Sobrino desequilibrara a Dmitrovic en el área pequeña cuando el meta serbio ya se había hecho con el balón.

Ahí murió la esperanza del Alavés y emergió la ilusión del Eibar por llevarse un triunfo que vale su peso en oro. Avisó primero Charles con un testarazo que Pacheco detuvo sin problemas, pero el brasileño apuntó bien las medidas para la siguiente ocasión que tuvo.

La acción, que curiosamente nació de un saque de puerta albiazul, es para ilustrar cómo se elabora una gran acción ofensiva. Paulo bajó de cabeza hacia Jordán el lanzamiento de Pacheco y el catalán abrió hacia la banda para que Alejo trazara otro pase de ensueño que Charles empujó con la frente al fondo de la meta local. Era la estocada definitiva, o eso al menos parecía viendo cómo Menzidorroza se iba quedando sin unos aficionados que están perdiendo la fe.

Pero los partidos pueden cambiar en cuestión de segundos por detalles tan tontos y predecibles como el que protagonizó el pichichi armero. Podría haber sido otro partido redondo por su parte, pero de manera inexplicable Charles empujó por detrás a Manu García en un exceso de celo por presionar y el árbitro, sin pensárselo dos veces, le expulsó al mostrarle roja directa al estimar agresión por parte del brasileño. Con la bronca que le echó Dani García se dio cuenta de su craso error.

El Eibar perdió la férrea concentración que había mostrado hasta entonces, y olvidando que en Primera es muy difícil ganar, permitió que el Alavés recortara distancias en el minuto 90 por medio de Burgui, aunque a los babazorros ya no les dio tiempo para más.

Tras el cuarto triunfo de la temporada, el descenso se aleja a siete puntos. Esto ya es otra cosa.

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