S.D. Eibar

Un derbi para abatir a un rival directo

Capa y Alejo volverán a formar pareja en la banda ante el Alavés. / FÉLIX MORQUECHO
Capa y Alejo volverán a formar pareja en la banda ante el Alavés. / FÉLIX MORQUECHO

El Eibar viaja con ánimos reforzados a Vitoria, donde le espera un Alavés cercado por el peligro

LETIZIA GÓMEZ EIBAR.

No es el derbi clásico al que Athletic y Real nos han acostumbrado en las 69 temporadas en las que ambos han coincidido en Primera, pero aunque no tengan ni la entidad ni la grandeza de los dos grandes equipos vascos, Alavés y Eibar también se han ganado el derecho a que sus duelos sean calificados de esta guisa, aunque no deje de ser el 'alternativo'. Y en el caso del que se disputa hoy en Mendizorroza es el de la necesidad, más acuciante en el caso de los albiazules, empatados a 6 puntos con el colista Las Palmas, y algo menos imperiosa para los armeros gracias a que la histórica goleada firmada ente el Betis (5-0) les ha permitido alcanzar los 11 puntos.

Eso significa que el Eibar está ante una magnífica oportunidad de abatir a un rival directo asestándole un golpe, que sin llegar a ser el de gracia, sí que ahondaría en una herida que tiene abierta desde que arrancó la campaña y que se infectó tras el 4-1 sufrido en el feudo del Getafe.

Un solo partido no basta ni para dar por curados a los armeros ni para desahuciar a los babazorros, pero sí ha servido para que los de Mendilibar demostraran que sí tienen un potencial que hasta ahora había permanecido oculto, y para comprobar también que al vestuario albiazul le cuesta controlar los estragos que provocan los malos resultados y de ahí las tensiones que se vieron entre varios de los jugadores en el Coliseum Alfonso Pérez.

El Eibar ha recuperado la sonrisa y la confianza en sí mismo, pero debe demostrar que su triunfo más abultado en Primera no fue un mero espejismo. El equipo carburó a la perfección en ataque y eso, además del reencuentro con el acierto de cara a la portería contraria, permitió también evitar los apuros defensivos que habían supuesto un lastre.

Gracias al efecto Iván Alejo, que le dio la posibilidad de volver a su dibujo de casi siempre, el Eibar volvió a ser el que fue el año pasado y, por eso mismo, es de prever que Mendilibar repita el mismo once, independientemente de que el estilo de juego del Alavés no tenga nada que ver con el del Betis.

Esta vez, el de Zaldibar no ha perdido a ningún efectivo más, aunque no recupera a Christian Rivera, que en principio ya debía haberse restablecido de la tendinitis en el tendón de Aquiles que le llevó a causar baja ante el Betis. Y parece que va para largo, porque cuando a Mendilibar se le preguntó por él dijo «¡el asturiano, buff! hay que tener paciencia». Que cada uno lo interprete como quiera.

Ante la ausencia del gijonés, el técnico armero volvió a incluir a Sarriegi entre los 20 convocados que compondrán la expedición eibarresa, aunque es probable que el canterano sea uno de los dos descartes junto a Gálvez, que ya empieza a acostumbrarse a quedarse fuera de la lista.

El caso es que una vez que han conseguido abrir la lata anotadora, los armeros se proponen ahora empezar a recomponer sus números fuera de Ipurua, donde a excepción de la victoria lograda en la jornada inaugural ante el Málaga, han perdido los cinco restantes partidos. Eso sí, no hay que olvidar que ha jugado en campos como el Bernabéu, el Camp Nou, Anoeta, el Sánchez Pizjuán y el Estadio de la Cerámica.

Además

Mendizorroza se antoja el escenario ideal para darle la vuelta a las estadísticas, porque además es un feudo que no se le da del todo mal. Dos victorias en Segunda y dos empates en Primera es el bagaje obtenido por el Eibar en sus cuatro últimas visitas a la capital vitoriana. Salir a ganar debe ser la consigna principal, pero un empate a domicilio ante un rival al que no le vale igualar sería positivo para los intereses azulgranas.

Un regalo para Pedro León

Todo lo que sea sumar será bienvenido y servirá también para dedicárselo a Pedro León, que ayer festejó su 31 cumpleaños sin poder trabajar junto al resto de sus compañeros. El madrileño está sufriendo por no poder recuperarse de unos persistentes problemas en su rodilla izquierda y por no poder ayudar al equipo con sus goles y sus asistencias. En los 270 partidos que ha disputado a lo largo de su carrera ha marcado 39 goles y ha regalado otros 54. Habrá que esperar al menos hasta febrero para poder verle, pero sus compañeros se empeñarán en que no se le eche de menos.

Con dos únicas victorias y seis puntos en su casillero, el Alavés tiene una cuenta pendiente en labores ofensivas, ya que es el equipo menos goleador del campeonato con seis tantos en 12 partidos. Para cambiar eso es probable que De Biasi también destierre su defensa de cinco y al igual que Mendilibar dibuje un esquema más ofensivo, aunque también quiere cerrar su puerta.

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