Eibar

Un cuadro celeste diluido

EL RIVAL

Con Unzué como nuevo técnico, el Celta ha dilapidado las ventajas adquiridas en tres de sus cinco partidos

L. G.EIBAR.

El Celta llega a Eibar con una presión impropia para la sexta jornada de competición. Cuando un equipo acostumbra a su afición a vivir momentos intensos como los que los celestes disfrutaron en el pasado ejercicio en la Europa League, cuesta asumir que no siempre se puede mantener un nivel tan elevado, aunque la realidad indique que el cuadro vigués está calcando los resultados que cosechó en el arranque del curso pasado, el último de Eduardo Berizzo.

Los celtiñas han logrado un escaso bagaje de cuatro puntos en las cinco primeras jornadas, pero lo que realmente inquieta en Balaídos es que se respira un mayor desencanto e impaciencia ahora con el equipo de Juan Carlos Unzué que entonces con el del argentino, quien se había ganado la confianza de la afición con excelentes resultados y después de superar un bache de diez jornadas sin ganar en el año de su debut al frente de la plantilla céltica.

Y resulta que el inicio del anterior ocupante del banquillo tampoco fue para echar cohetes. En su única campaña en Vigo, Luis Enrique solamente sumó seis de los primeros quince puntos el preparador asturiano.

El Celta se agarra como a un clavo ardiendo a la racha anotadora de Maxi Gómez, que lleva cinco goles

El Celta se encuentra en plena transición y, pese a que los nuevos proyectos necesitan tiempo para asentarse, la paciencia no es precisamente una virtud que abunde en este campeonato. La idea de Unzué no acabar de cuajar en equipo diluido, más cándido de lo habitual y con una desesperante incapacidad para administrar su ventaja.

Y eso es precisamente lo que está condenando a los gallegos a verse luchando por alejarse de los puestos bajos. Dilapidó las ventajas que obtuvo en sus dos primeros partidos, que se saldaron con sendas derrotas ante la Real Sociedad (2-3) y Betis, y el empate cedido el jueves ante el Getafe en el último suspiro después de ir por delante durante casi todo el partido ha generado una frustración que los celestes se quieren sacudir en Ipurua.

Confían en la espectacular racha anotadora de su joven delantero uruguayo de 21 años, Maxi Gómez, que suma nada menos que cinco goles. Es el clavo ardiendo al que se agarra un Celta ingenuo en defensa y que no puede evitar echar de menos la pegada de su joya Iago Aspas.

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