Al club malacitano se le resiste el mercado invernal

L. G. EIBAR.

A perro flaco, todo son pulgas. El Málaga busca y rebusca en el mercado invernal los refuerzos que necesita para poder agarrarse a la categoría, pero su delicada situación es precisamente uno de los motivos por los que se les cierran todas las puertas que tocan.

El último en dejar plantado al club de Martiricos ha sido el argentino Ricardo Centurión, que ha fichado por el Racing de Avellaneda pese a que el Málaga y el Génova, club al que pertenecía, tenían los papeles preparados.

Antes, ya se habían quedado con las ganas de fichar al ahora azulgrana Pape Diop , así como al sueco Guidetti, que ha recalado en el Alavés cedido por el Celta.

En los 19 días de mercado no ha habido ni un solo movimiento de llegada, ya que la incorporación del delantero Alberto Bueno ya estaba apalabrada en diciembre.

La mala situación clasificatoria no es la única razón por la que el club de Martiricos está encontrando tantos problemas para fichar. Nadie quiere sufrir la agonía de pelear por una salvación que se atisba complicada y menos por poco dinero, y el millón y medio de euros escaso que dispone no da para muchos dispendios.

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