S.D. EIBAR

El Eibar se queda sin fuerzas para pelear por el sueño

El Eibar se queda sin fuerzas para pelear por el sueño

Un Eibar sin pasión sucumbe ante un Betis que se acerca a la codiciada meta europea empujado por su afición

LETIZIA GÓMEZ
2 Betis

Dani Giménez; Barragán, Mandi, Bartra, Jordi Amat, Júnior; Fabián, Guardado; Boudebouz (Joaquín, m.67), Tello (Rubén Castro, m.82); y Sergión León (Loren, m.61)

0 Eibar

Dmitrovic; Peña, Ramis, Arbilla, Cote (Capa, m.63); Jordán, Dani García, Pedro León, Orellana; Escalante (Inui, m.63) y Kike García (Iván Alejo, m.78)

Goles
1-0, M.21: Sergio León. 2-0, M.50: Arbilla, en propia puerta.
árbitro
David Medié Jiménez (Comité Catalán). Amonestó a los visitantes Dani García (m.56) y Orellana (m.69), y a los locales Mandi (m.79) y Jordi Amat (m.92).
incidencias
Partido de la trigésima primera jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio Benito Villamarín ante unos 50.000 espectadores

El sueño europeo flaquea ante la preocupante falta de vigor que exhibe el Eibar. Tras cuatro partidos consecutivos sin ganar en los que mereció mayor premio que los dos puntos que había sumado, se esperaba una reacción armera cargada de coraje para gritar al mundo que no renunciaba a seguir siendo considerado un candidato de pleno derecho a pelear por Europa, pero en lugar de eso se vio a un equipo azulgrana sin apenas pasión frente a un rival que fue llevado en volandas por su afición cual paso de Semana Santa en la capital hispalense.

Todas las lesiones y contratiempos que hasta hoy han puesto a prueba la fortaleza de este plantel han venido a cobrarse la factura definitiva cuando aún queda mes y medio para que baje el telón del campeonato. Lo que más teme la afición eibarresa es que su equipo se deje llevar en los siete partidos que restan, pero hay que seguir confiando en la profesionalidad tanto de los que se quedarán, como de los que se irán tras el pitido final en el Wanda Metropolitano.

Fiesta verdiblanca

Era difícil no sentirse abrumado ante el espectacular ambiente que se encontró el Eibar en Sevilla, y sin quererlo, el cuadro azulgrana se convirtió en el convidado de piedra de la fiesta que había montada en el Benito Villamarín, donde ya desde el calentamiento los seguidores verdiblancos se fueron viniendo arriba conforme el Celta se comía de cuatro bocados al Sevilla, su acérrimo enemigo, poco antes de que los suyos trataran de hacer lo propio ante los armeros.

Pero el Eibar no quiso dar tantas facilidades a su rival, al que se encaró de inicio con ese descaro que su técnico les había pedido antes de subirse al avión. Les había liberado de ese gran peso que conlleva reconocer que llegar a colarse en Europa pueda estar entre los objetivos de un club tan modesto como el armero, pero el de Zaldibar tampoco quería que su equipo quedara descolgado de la pelea a falta de mes y medio.

El Betis era precisamente el equipo que marcaba la frontera que conduce al continente y dado que ya contaba con seis puntos de ventaja, se antojaba esencial que su mullido colchón no aumentara de tamaño. Y al menos sobre el papel, el preparador del Eibar puso sobre el césped el once con más mordiente que podía diseñar. La única duda por resolver era si seguiría apostando por Inui frente al equipo en el que recalará el japonés en la próxima temporada, pese al bajo rendimiento que está ofreciendo en las últimas jornadas, o si veía a Orellana en disposición de afrontar gran parte de los minutos del choque y, como ya se preveía, el chileno desplazó al nipón al banquillo.

Las claves

Ambiente abrumador
El Eibar trató de negarse a ser un convidado de piedra de la fiesta bética, perose rindió a la evidencia
Definición demoledora
Sergio León abrió la lata a los 20 minutos de juego tras resolver un mano a mano con Dmitrovic
Sin confianza para reaccionar
El segundo tanto de los béticos acabó con la moral y menguó las opciones de mantenerse en la pelea
Autoestocada
El Eibar disponía de 45 minutos para neutralizar la ventaja que había adquirido el Betis en la primera parte, pero a los cinco minutos de la reanudación se abatió a sí mismo con un gol en propia puerta de Arbilla en un intento de cortar un centro de Barragán.

Por lo demás, lo previsto, un once con Kike García como único punta del Eibar, que comenzó como siempre, intentando encerrar a su contrincante en su área con hasta cinco jugadores achuchando para rascar algún balón que le diera la oportunidad de golpear rápido y fuerte. La táctica de siempre hizo sufrir al Betis, que por momentos pasó serios apuros para sacar el balón hasta de su propia área, pero al tirar tanto de la manta hacia arriba fue quedando claro que no daba para cubrir la manta entera.

En cuanto el equipo hispalense vio que a la que superaba esa línea primera línea de presión se le abría un pasillo directo hasta la trinchera eibarresa, ya no hubo forma de evitar que la zanja excavada no sirviera para repeler a los sevillanos. El Eibar resistió las dos primeras acometidas después de que Rubén Peña rebañara un balón que Tello ya estaba preparado para empalar y tras un infructuoso intento de Marc Bartra de emular la chilena de Cristiano Ronaldo en Turín.

Pero a la tercera, Sergio León lanzó una granada que reventó todas las defensas azulgranas. En realidad el que propició que el delantero cordobés se plantara solo ante Dmitrovic fue Barragán con un pase que pilló a Ramis mal alineado con Arbilla en su intento de provocar el fuera de juego, pero la definición del ariete bético fue como demoledora. Undécimo tanto para otro León que estuvo a punto de convertirse en jugador del Eibar hace dos veranos, pero que optó por garantizarse minutos en Osasuna antes que arriesgar a no tenerlos en el conjunto armero.

El impacto fue duro y seco, pero el Eibar se negó a desplegar aún la bandera blanca y trató de responder con la misma contundencia, pero el cabezazo de Ramis tras una falta colgada al área por Pedro León fue palmeada a córner por Dani Giménez, que debutaba esta temporada tras la repentina baja de Adán. También lo intentó sin suerte Joan Jordán, que no llegó por muy poco a un centro de Rubén Peña, y ya entrados en el tiempo de prolongación el taconazo de Kike García tras una gran pared entre Pedro León y Orellana se marchó fuera.

Abatido por fuego amigo

Había minutos por delante para recomponer las zonas derruidas y nivelar de nuevo la batalla, pero no hay peor derrota que la que se produce a disparos de fuego amigo. Todas las esperanzas que los armeros había logrado volver a reunir durante el descanso, se desvanecieron cuando Arbilla batió a su propio portero al tratar de interceptar un pase hacia el área pequeña de Barragán desde la línea de fondo. En descargo del navarro se debe apuntar que el centrocampista llegó plácidamente hasta la cocina porque ni Orellana ni Cote lograron pararle.

El boquete provocado por esta segunda explosión fue definitivo. Todos los azulgranas salvo Dmitrovic fueron desangrándose y ni la llegada de Capa, Inui y Alejo como refuerzos de emergencia evitaron la capitulación azulgrana. Y de no ser por el meta serbio, que evitó con dos paradas que Rubén Castro se erigiera en el máximo anotador de la historia del Betis, la escuadra verdiblanca podría haberse tomado la revancha de aquel 5-0 de noviembre en Ipurua que ahora se ve tan lejano.

No está todo perdido para el Eibar, porque el Villarreal sigue estando a siete puntos a expensas de lo que haga hoy frente al Athletic, y porque la séptima plaza también podría ser recompensada con un billete para acceder a Europa. Pero es obvio que toca reunir mucho optimismo para seguir pensando que sí se puede.

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