A un Bernabéu más accesible que nunca

Sergi Enrich y Asier Riesgo, al frente del grupo en Atxabalpe. / MORQUECHO
Sergi Enrich y Asier Riesgo, al frente del grupo en Atxabalpe. / MORQUECHO

El Eibar acude más débil al lugar en el que empató el año pasado, pero con la ilusión de repetir hazaña

LETIZIA GÓMEZ EIBAR.

No todos los equipos pueden presumir de haber puntuado en un escenario tan solemne como el Santiago Bernabéu y solo han pasado 12 meses y unos pocos días desde que el Eibar tuvo el honor de conseguirlo al rascar un empate que ya ha pasado a los anales de la historia del club. Repetir una hazaña similar sería el mejor punto de inflexión posible para que los armeros se despidan de una vez por todas de esa inseguridad que han mostrado hasta ahora y empiecen a sumar los puntos que le permitan alejarse de la zona baja y respirar con tranquilidad.

Y pese a que el estadio merengue no parece ser el más idóneo para resolver crisis de identidad, tampoco hay que obviar el hecho de que si el Real Madrid ya ha dejado escapar siete de los 12 puntos que se han puesto en liza ante su público es porque tampoco es el Madrid del año pasado.

Chamartín está lejos de ser inexpugnable, pero también es cierto que el Real Madrid siempre termina reaccionando y casi siempre encuentra víctimas propiciatorias como el Eibar para solucionar sus conflictos.

Dado que con estos puntos de entrada no se cuentan, los azulgranas pretenden dar continuidad a la mejoría experimentada ante el Deportivo. Los de Mendilibar siguen sin poder ganar y ya son cuatro jornadas seguidas sin catar un triunfo, pero dejar la portería a cero ya supuso un cambio sustancial que ha reforzado la moral y la confianza de sus pupilos para volver a salir sin complejos y esperanzados ante los merengues.

Con las consabidas bajas que tanto están lastrando al equipo, el técnico se ha llevado a los 19 efectivos que le quedan disponibles, aunque es más que probable que repita esquema y alineación con el único cambio obligado de Lombán por Ramis. El asturiano tan solo lleva 109 minutos repartidos en dos partidos, pero poco a poco está entrando por la puerta que las numerosas lesiones le están abriendo y parece que en este caso tiene más boletos que Gálvez para ocupar la plaza que ha dejado vacante el central balear.

Al que también se le seguirá echando mucho de menos será a Pedro León, que no podrá lucirse como hizo el año pasado ante el que hace años fue su equipo. Pero como siempre es mejor agarrarse al lado positivo de la vida, verle empezar a corretear después de varios meses encerrado en el gimnasio alimenta la esperanza de verle en el choque de vuelta y, en consecuencia, en el resto de la segunda vuelta.

No recibir y marcar al menos una vez. Son las dos premisas que se marca el preparador de Zaldibar para volver a desatar la incredulidad del Bernabéu. Que Kike García o Enrich pusieran fin a su sequía, sería el espaldarazo necesario para que el próximo domingo el Eibar sea capaz de superar el próximo domingo (18.30 h.) en Ipurua al Levante, un rival de los catalogados directos en la pelea por quedarse entre los grandes.

Ansiedad blanca

El Real Madrid, por su parte, no se puede permitir más concesiones, y menos en su césped. Los cuatro primeros partidos del curso en casa han dejado patente que el equipo merengue no es inmune a sufrir una ansiedad que le ha dejado falto de pegada. 15 goles que acumula pueden parecer muchos y desde luego el Eibar mataría por haber llegado incluso a la mitad, pero se ha quedado a mucha distancia de la veintena larga del Barcelona y el Valencia, los dos equipos que le preceden en la tabla y eso es toda una afrenta que los seguidores blancos no están dispuestos a consentir.

Ni siquiera haberle recortado dos puntos al Barcelona en la última jornada ha rebajado a tensión en el Madrid. La ausencia de gol, el mal momento de Benzema, que suma dos tantos en cuatro partidos, la falta de puntería de Asensio, que no marcar desde el 27 de agosto cuando le marcó dos tantos al Valencia, y la excesiva dependencia de Cristiano Ronaldo, que ya es el máximo goleador del equipo con siete tantos, reabren el debate de la ausencia de un delantero. Tanto es así que ya se habla de posibles refuerzos en esa línea.

La escuadra de Zidane ha protagonizado el peor inicio en el Bernabéu de los últimos años. De los siete partidos oficiales que ha disputado esta temporada como local, el Real Madrid sólo ha sido capaz de ganar tres partidos, uno datos negativos que no conseguía desde la pasada temporada 1998/1999 con Guus Hiddink en el banquillo. Desde que comenzara la temporada, en casa solo ha ganado a Barcelona en la Supercopa de Europa, Apoel de Nicosia en Champions y al Espanyol en Liga Santander.

Entre las novedades destaca la titularidad de Casilla en lugar de Keylor, así como la disputa entre Achraf y Theo por ocupar el lateral.

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