S.D. Eibar

El Eibar se queda con la miel en los labios

El Eibar se enfrenta al Atlético de Madrid en Ipurua. /MORQUECHO
El Eibar se enfrenta al Atlético de Madrid en Ipurua. / MORQUECHO

LETIZIA GÓMEZ EIBAR.

eibar. En el fútbol no siempre se premian los méritos y sí el acierto. Una vez más, y ya van siete, al Atlético de Madrid le bastó con que Gameiro empujara un balón que Griezmann le puso en bandeja en la primera mitad, mientras que la fortuna y Oblak le privaron al Eibar un gol que le diera su primer punto ante los colchoneros pese a que fabricó hasta media docena de opciones claras en una gran segunda mitad de los armeros. También se le negó otro claro penalti por mano imposible de Augusto tras una espectacular chilena de Orellana con el tiempo ya cumplido. Una ceguera arbitral que se está convirtiendo en una molesta costumbre que no sucede solo ante los grandes, sino ante cualquiera.

Un cúmulo de circunstancias que confluyeron para poner fin a la excelente línea de resultados triunfales del Eibar, que en cualquier caso, cierra la primera vuelta con 27 puntos, los mismos que en su primera campaña, y con el descenso convertido en un mal sueño lejano.

0 Eibar

Orellana por Iván Alejo, en el min. 46. Kike García por Charles, en el min. 64. Pape Diop por Joan Jordán, en el min. 72.

1 Atletico de Madrid

Carrasco por Correa, en el min. 54. Augusto por Gameiro, en el min 68. Torres por Griezmann, en el min. 75.

Gol:
0-1, min.26: Gameiro.
Árbitro:
Mateu Lahoz, del colegio valenciano. Amonestó a Ramis (m. 33) y a Godín (m. 72).
Incidencias:
6.186 espectadores en Ipurua, aunque por ningún lado se podían encontrar las casi 1.000 localidades que restan para completar el aforo. Entre el público Juan Luis Larrea, presidente de la Federación Española.

Independientemente del resultado, el partido tenía todos los componentes que requiere un buen espectáculo que ni siquiera la lluvia, ausente durante toda la jornada, se quiso perder. Esta adversa climatología, que no impidió que Ipurua registrara el primer lleno de la temporada, ofreció estampas tan curiosas como las que se pudo ver en el banquillo armero. Allí, sentado junto a un inquieto Mendilibar, se podía ver al canario Toni Ruiz, pertrechado con gorro, guantes y plumífero, y a su lado, en pantalón corto, Iñaki Bea, que es de Amurrio, pero que debe tener algún gen lapón, porque lo suyo no es normal. Tampoco es para nada comprensible que el Atlético de Madrid siga proporcionando entradas a los integrantes del Frente Atlético para que todos tengamos que soportarlos.

Querer y no poder

Anécdotas al margen, el Eibar saltó al césped convencido de que a la séptima podía ser la vencida. Los dos córners que forzó Alejo en los primeros instantes hicieron pensar que quizás esta vez sí que podía ser posible rascar algo ante un equipo frente al que siempre había perdido. Pero inmediatamente después de esos improductivos saques de esquina, hubo que resignarse y aceptar que el Atlético, y en especial Griezmann y Gameiro, le tienen muy bien tomada la medida a los armeros. La pareja gala se entiende a las mil maravillas y, entre que el exrealista reparte el juego de maravilla, y que el ex del Sevilla tiene la capacidad de escaparse de sus marcadores como pocos, no tardaron en dilapidar las aspiraciones de los azulgranas.

Los colchoneros echaron mano del tiralíneas para romper una defensa armera en la que no estaba Arbilla, y en la que se notaron demasiado los tres meses que Ramis, el elegido para sustituirle, ha pasado recuperándose de su enésima lesión. Cada vez que los madrileños se acercaban a las inmediaciones de la portería azulgrana se podía sentir cómo el pelo de los seguidores eibarreses se erizaba, por lo que no sorprendió que los del Cholo Simeone lograran trasladar su superioridad al marcador antes de la media hora.

Después de varios intentos que bien pudieron haber terminado dentro de la portería azulgrana, Koke se inventó un pase interior que habilitó a Griezmann en el área y, en lugar de pecar de egoísta, la estrella rojiblanca le puso el balón en bandeja a Gameiro para que fuera él quien se llevara los honores. Una conexión letal que acumula nada menos que seis goles entre ambos contra el Eibar.

Dolió, porque ese gol no hacía sino reflejar la impotencia que sintieron los armeros al comprobar una vez más que la escuadra rojiblanca podía irse de nuevo sin sufrir ningún rasguño. Y por eso mismo Mendilibar quiso dar un matiz diferente a su propuesta ofensiva dando entrada a Orellana según se terminó el descanso. Lo curioso es que el técnico sacrificó a Iván Alejo, el que más había aportado en los 45 minutos, aunque en realidad su apuesta por el juego interior del chileno reportó más peligro que el que habían logrado generar en la primera mitad.

En la reanudación se vio a ese Eibar guerrero e inconformista que tanto gusta. Con el control del centro del campo recuperado, la escuadra local obligó al segundo clasificado de la Liga a dar unos cuantos pasos atrás y a ponerse el mono de trabajo para contener esa airada repuesta armera. Los complejos y la incapacidad de los primeros 45 minutos se esfumaron y entonces surgió ese equipo insistente y ambicioso que recobró la confianza lograda tras firmar su mejor racha de la historia.

Y faltó muy poco para que esa magnífica dinámica se extendiera una semana más. Faltó la pizquita de suerte que se precisa, porque tuvo ocasiones más que claras para lograr al menos retener uno de los puntos que volaban de Ipurua. Enrich fue el primero en demostrar que sí se podía, con un cabezazo a la salida de un córner que casi provoca un gol en propia puerta de Godin. Oblak se encargó de evitarlo. Le tomó el testigo Kike García, que poco antes había suplido a un Charles poco participativo.

El Atlético respondió a esta afrenta con una nueva llegada de Griezmann, que dispuso de un mano a mano con Dmitrovic que el meta serbio repelió en la única aparición rojiblanca por sus inmediaciones. El resto del partido se convirtió en un monólogo de los armeros, que lamentablemente se encontraron con un Oblak invulnerable. El esloveno detuvo primero un cabezazo de Paulo tras un córner y después impidió que Inui rubricara una jugada marca de la casa.

Mano clara de Augusto

Cerca de la gloria se quedó de nuevo Kike García con un cabezazo cruzado al que Oblak no llegó pero que se marchó fuera por muy poco y Enrich tampoco logró su objetivo en otra acción en el último minuto, en la que el menorquín no se cansó de reclamar la clara mano de Augusto en el área tras una chilena previa de Orellana. El argentino tenía el brazo extendido y la mano se le dobló completamente hacia atrás, pero ninguno de los componentes del trío arbitral de turno vio nada. El Eibar buscó y mereció que Paulo anotará en el descuento, pero nuevamente Oblak se encargó de prolongar un año más la maldición rojiblanca en Ipurua.

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