S.D. Eibar

Un anfitrión de lujo para recibir al Leganés

Rubén Peña sonríe durante un entrenamiento. / MORQUECHO
Rubén Peña sonríe durante un entrenamiento. / MORQUECHO

Rubén Peña volverá a medirse el viernes al equipo al que aupó al ascenso justo antes de fichar por el Eibar y que este mismo verano trató de recuperarlo sin éxito

LETIZIA GÓMEZ EIBAR

. Rubén Peña no olvida los buenos momentos que vivió en el Leganés, club del que salió como un héroe tras convertirse en una pieza fundamental en el histórico ascenso de los madrileños a Primera. El cariño que siente por ese equipo y el que le profesa la afición pepinera quedó bien patente en los dos anteriores partidos en los que se ha enfrentado a ellos, y aunque ya va para la tercera cita, sigue resultando muy especial para él. De hecho, el abulense bien podría haber afrontado este compromiso enfundado en la camiseta del Leganés, que intentó con insistencia tratar de lograr su vuelta al vestuario de Butarque, pero la determinación de José Luis Mendilibar por quedarse con un jugador que le saca de muchos apuros provocó que el polivalente futbolista armero se haya quedado en el Eibar.

Las circunstancias le sitúan además ante la gran oportunidad de convertirse en un jugador de máxima importancia para el técnico azulgrana, puesto que se ha quedado como la alternativa más viable para sustituir a los lesionados Pedro León e Iván Alejo. Él es plenamente consciente de esa responsabilidad, pero prefiere centrarse en la necesidad colectiva de sumar el primer triunfo en casa y de mejorar la imagen de impotencia que dejó en el Sánchez Pizjuán. «El equipo está pensando en que llegue pronto el viernes para intentar tener mejores sensaciones que el pasado sábado, porque es verdad que cuando hemos perdido siempre lo hemos hecho dejando una buena imagen y se vio que en Sevilla el partido se nos hizo largo e incómodo».

Ya avisa que tampoco resultará nada confortable luchar por la victoria ante el Leganés, un equipo a su juicio muy correoso y luchador, que acumula dos victorias en tres partidos y que según él no mereció perder en el tercero disputado en su feudo ante el Getafe (1-2). «Va a ser un partido muy complicado conociendo las estructura técnica y el club. Es un equipo que dificulta mucho los partidos y es difícil competir ante esta clase equipos. Viene haciendo un buen juego, estando más cerca de ganar que de perder y ante el Getafe, pese a que terminó por ceder, fue superior», apunta.

Detecta ciertos nervios tras las dos derrotas seguidas, pero pide paciencia porque aún queda toda la Liga para demostrar que todavía hay mucho margen de mejora. «Esto está empezando ahora», recuerda el abulense, que se muestra convencido de que a medida que transcurran las jornadas «se verá un mejor Rubén Peña y estoy seguro de que así será también en cada uno de mis compañeros».

Para un roto y un descosido

Confía en que esta segunda temporada como azulgrana sea la de su afianzamiento en el equipo. Por de pronto, ha sabido ganarse la confianza del de Zaldibar, que poco antes de comenzar el campeonato le regaló estos halagos. «Lo bueno de Rubén es que te da mucho, que siempre está concentrado, da igual dónde le pongas. Sé que lo que le digo lo hace y con buena cara. Es un jugador que está muy bien para todo, para jugar, para el día a día, para un roto y para un descosido».

Un chico para todo, que en el Eibar ya se le ha visto jugar de extremo en ambas bandas, de mediapunta, de delantero e incluso de lateral cuando el equipo lo ha necesitado. Ha disputado los tres compromisos consumidos hasta la fecha, en los dos primeros presente en la alineación oficial, mientras que ante el Sevilla fue el encargado de suplir al lesionado Iván Alejo.

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