S.D. Eibar

Un abanico de alternativas

Un abanico de alternativas
FÉLIX MORQUECHO

Orellana y Diop apuntan al banquillo de inicio, pero ofrecen al técnico nuevas posibilidades para enriquecer su esquema

L. G. EIBAR.

La peor racha de resultados del Eibar se produjo en la fase del calendario en la que le tocó visitar a los más poderosos del grupo teniendo que cambiar su clásico sistema 4-4-2 al de tres centrales con dos carrileros, porque lo poco que disponía para atacar por el flanco derecho no le había funcionado. Todo cambió en el choque ante el Betis. La providencial reaparición de Iván Alejo le permitió recuperar su estilo de juego y la mayor goleada de la historia armera en Primera propició que la mentalidad del equipo cambiara de un plumazo.

Pensar que si un joven de 22 años recién llegado a la categoría pudo incidir en dar un giro de 180 grados a la dinámica de todo el equipo, la llegada de dos jugadores plagados de experiencia invitan a pensar que Mendilibar puede ser capaz de exprimir el máximo jugo a un plantel que ahora parece más fuerte y compensado.

Orellana y Diop acumulan casi 400 partidos en la máxima categoría en siete equipos diferentes. Pero además de ese poso y ese saber estar que todos los técnicos aprecian, le ofrecen al vizcaíno un abanico de alternativas que evidentemente hasta ahora no las tenía, porque, si no, no habría pedido sus respectivos fichajes.

Con casi 400 partidos en Primera, los dos fichajes llegan hambrientos tras no jugar en sus equipos

El chileno le da polivalencia, porque puede actuar como extremo por las dos bandas y también puede actuar como media punta, una figura muy del gusto del preparador armero que hasta ahora apenas ha utilizado porque no contaba con un jugador específico para ello.

El senegalés le aportará un mayor rigor defensivo y una consistencia física en partidos de mucha brega, toda vez que puede integrarse entre los centrales en caso de necesidad.

Y por si todas estas virtudes fueran pocas, ambos han aterrizado en Eibar con un hambre voraz tras haberse visto condenados al ostracismo por los técnicos de los equipos en los que militaban hasta hace nada. Orellana ni siquiera quiso esperar a que se abriera el mercado invernal y un mes antes ya abandonó Valencia para empezar a entrenar con sus nuevos compañeros antes, sabiendo que tendría que esperar pacientemente a que se pudiera inscribir su ficha. Diop, en cambio, no lleva ni una semana aquí, pero ya se ha ofrecido para jugar sus primeros minutos.

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