S.D. Eibar

El Eibar, sin opciones ante el Real Madrid

Cristiano intenta rematar a gol ante la defensa eibarresa. / Reuters
Cristiano intenta rematar a gol ante la defensa eibarresa. / Reuters

El Eibar no tuvo capacidad alguna para dar la sorpresa, pero sus síntomas de mejoría invitan al optimismo

LETIZIA GÓMEZ EIBAR.

Todas las derrotas escuecen, pero no todas duelen igual, porque algunas, como ante el Real Madrid, son previsibles y porque no es lo mismo perder dejando una imagen de impotencia, que hacerlo dejando la sensación de una clara evolución. La S.D. Eibar necesita puntos y son los que determinan quién se queda o quien se va de esta categoría, pero también le hace falta recuperar las buenas sensaciones y está en el buen camino para encontrarlas. Le falta determinación, le falta la fe y no tiene el acierto que sí tenía el año pasado para poner los partidos de su lado, pero ahora que el calendario se suaviza está consiguiendo reencontrarse consigo mismo.

El Eibar tiene que volver a ser competitivo y lo tiene que ser ya a partir de este próximo domingo, cuando verdaderamente empezará su carrera hacia la salvación. El partido no era más que un trámite. Ilusionante, pero un trámite que como era de prever el Real Madrid resolvió sin mucho esfuerzo.

No es probable que Zidane estudiara demasiado al Eibar antes del choque, pero si lo hizo se vio tan sorprendido como el resto por el once que presentó Mendilibar en el Bernabéu. Como estaba previsto, mantuvo su línea de cinco defensas, con el obligado cambio de Lombán y el retoque de incluir a Cote en lugar de Juncà. Lo verdaderamente asombroso fue no encontrar a Dani García ni siquiera entre los 18 convocados y ver en su lugar a Christian Rivera, que era el único jugador de los disponibles junto a Riesgo que aún no había partido como titular en ninguno de los ocho partidos anteriores.

En un principio, podía pensarse que la ausencia del capitán se debía a que acumula cuatro tarjetas y que el técnico le quería reservar para el partido del próximo domingo ante el Levante, en el que los puntos tienen un valor superior a los que se ponían en liza en el coliseo blanco. Pero había aún una explicación más sencilla. Al parecer, el de Zumarraga padece una lumbalgia que no es grave, pero que sí llevó al preparador armero a sacarse otra carta de debajo de la manga para hacer frente al poderoso centro del campo madridista.

3 Real Madrid

Casilla, Nacho, Varane, Ramos, Theo Hernández, Casemiro, Modric, Ceballos (Marcelo, min. 71), Isco (Lucas Vázquez, min. 71), Asensio (Benzema, min. 63) y Cristiano.

0 Eibar

Dmitrovic, Cote, Arbilla, Lombán, Paulo Oliveira, Capa (Peña, min. 72), Jordán, Rivera, Escalante (Enrich, min. 79), Inui y Charles (Kike García, min. 63).

Goles
1-0: min. 18, Paulo Oliveira, en propia meta. 2-0: min. 28, Asensio. 3-0: min. 82, Marcelo.
Árbitro
Árbitro: Álvarez Izquierdo (Comité Catalán): Mostró amarilla a Casemiro y Charles.
Incidencias
Partido de la novena jornada de Liga, disputado en el Santiago Bernabéu ante unos 68.000 espectadores.

Pero ahí no acabaron las sorpresas, ya que tampoco había ni rastro de Enrich ni de Kike García en la alineación y en su lugar se decantó por volver a situar en la izquierda a Inui, que descansó ante el Deportivo, y la punta de ataque se la entregó a Charles, que comenzó la campaña como un torpedo marcando el gol del triunfo ante el Málaga, pero que desde entonces se ha ido diluyendo.

Y pese a este inédito once, el Eibar arrancó el partido mostrando algunas de las virtudes que tantas alegrías regaló en el curso pasado. Sin mostrar ningún complejo de inferioridad, adelantó todas sus líneas para complicarle la salida del balón a su rival y, aunque nada más empezar Isco ya había obligado a Dmitrovic a lucirse, durante un cuarto de hora largo, el equipo armero complicó la existencia al vigente campeón de Liga y de Europa.

Pero asustar no basta y menos ante equipos que a la mínima te la clavan y que además suenen tener la fortuna de su lado. Como si el Madrid no tuviera capacidad suficiente para marcar sus propios goles, logró abrir la lata armera gracias a un cabezazo de Paulo Oliveira que se coló en su portería, aunque para ser honestos, lo hizo en colaboración de Sergio Ramos, que se había elevado para tratar de peinar el centro de Asensio.

Un golpe no por inesperado, menos doloroso, pero que el Eibar pudo haber devuelto de no ser por esa ansiedad que lleva a los jugadores a cometer graves errores de precipitación, como el que protagonizó Charles al disparar casi desde su casa, cuando tenía todo el campo merengue para recorrer y la ayuda de Inui que también estaba solo a su lado.

En Chamartín o aprovechas tus ocasiones o no tienes nada que hacer. Y eso quedó patente escasos minutos después cuando Asensio cogió por sorpresa a Dmitrovic con un remate a la velocidad del rayo. El siempre atento meta serbio llegó a tocar el disparo, pero fue un disparo tan repentino que no pudo evitar que se le colara. Si quedaba alguna pizquita de ilusión, la gran promesa del equipo merengue acabó con ella.

Ni los méritos del Madrid ni los deméritos del Eibar justificaban ese resultado, pero los de Mendilibar se agarraron a su dignidad para mantener la compostura y pelear por no volver a casa cargado con un saco de goles.

Posible penalti a Inui

El tercero de los locales lo evitó Dmitrovic al sacarle el segundo mano a mano que tuvo con Isco en una segunda mitad que comenzó de manera idéntica a la primera. Pudo cambiar de manera sustancial instantes después cuando Inui cayó en el área ante una entrada de Casemiro. Álvarez Izquierdo no titubeó y mandó al japonés a que se levantara del suelo diciéndole que allí no había pasado nada. Tanto en vivo como en las repeticiones pareció penalti, pero el propio japonés le confesó a Mendilibar después que no había sido.

El Real Madrid ganaba con comodidad pero no se le terminaba de ver cómodo. Con Ronaldo casi desaparecido hasta que Dmitrovic evitó que el portugués marcara el tercero de la noche, el juego de los blancos no fluía. No le hacía falta, porque tenía el partido resuelto, pero era evidente que el astro madridista no se quería ir a casa sin su gol y Zidane puso a su lado a Benzema para facilitarle las cosas.

El equipo merengue marcó, un golazo además, pero el tanto que cayó a diez minutos del final no salió de las botas de Ronaldo, sino de su amigo Marcelo, que coronó la jugada más espectacular del partido con un remate a la media vuelta que el portero de la escuadra eibarresa no llegó ni a oler.

Ni por esas arrojó la toalla el Eibar, que gastó los últimos minutos en las inmediaciones del área madridista, aunque no consiguió ampliar su parco casillero anotador.

No tuvo opción de dar sorpresa alguna, pero sí que volvió a evidenciar que los brotes verdes que mostró ante el Deportivo siguen germinando. Y eso le debe dar fuerzas y moral suficiente para tratar de lograr ante el Levante el ansiado triunfo que necesita para tomar impulso.

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